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Vitamina E: la herramienta que protege el hígado graso de volverse más grave

Fuente: El Tiempo - Salud
Vitamina E: la herramienta que protege el hígado graso de volverse más grave
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La Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado identificó la vitamina E como un nutriente clave para frenar el daño en pacientes con hígado graso no alcohólico. Un estudio con más de 3.700 participantes mostró que suplementos entre 400 y 800 unidades internacionales diarias reducen la fibrosis y la inflamación. Los expertos aclaran que aunque la vitamina está en alimentos naturales, la suplementación bajo supervisión médica es necesaria para obtener resultados terapéuticos.

El hígado graso no alcohólico es cada vez más común en el mundo, y ahora la ciencia propone una estrategia nutricional para detener su progresión. La Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado halló que la vitamina E, un antioxidante natural, puede ser decisiva para frenar la esteatohepatitis, que es la forma más grave de esta enfermedad en la que el órgano no solo acumula grasa sino también se inflama y empieza a cicatrizarse.

Un estudio que analizó a más de 3.700 pacientes determinó que tomar vitamina E en dosis controladas contribuye a revertir parcialmente el daño en el tejido hepático. El mecanismo es sencillo: este nutriente neutraliza los radicales libres, que son moléculas que dañan las células del hígado y provocan inflamación. Los resultados mostraron que con suplementos de entre 400 y 800 unidades internacionales diarias durante aproximadamente dos años, el órgano mejora su elasticidad, lo que significa menos cicatrización y fibrosis.

Aunque la vitamina E se encuentra naturalmente en frutos secos, semillas y aceites como el de oliva, los expertos son claros: comerla en alimentos no es suficiente para tratar la enfermedad ya establecida. "Si bien la dieta es la base de la salud hepática, la suplementación se posiciona como una herramienta para mejorar la función del órgano en pacientes ya diagnosticados, siempre bajo estricta supervisión profesional". Esto significa que cualquier persona que considere tomar estos suplementos debe consultar primero con su médico o gastroenterólogo.

El estudio también destaca el papel de la vitamina D, la que obtenemos del sol y de alimentos como lácteos y pescados grasos. Niveles bajos de vitamina D se han asociado con mayor riesgo de acumular grasa en el hígado. Este nutriente actúa reduciendo la inflamación general del cuerpo, lo que ayuda a prevenir que el hígado graso empeore hacia fases más críticas.

Los expertos subrayan que el tratamiento de la esteatohepatitis debe ser integral. La suplementación con vitaminas no reemplaza los cambios fundamentales: perder peso, seguir una dieta equilibrada y mantener controles médicos regulares. Tampoco reemplaza otros tratamientos que el médico considere necesarios. La supervisión constante es esencial para evitar posibles contraindicaciones y para evaluar periódicamente cómo está respondiendo el hígado al tratamiento. Este enfoque combinado ofrece mejores perspectivas para los millones de colombianos afectados por hígado graso.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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