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Investigadores colombianos descubren por qué el aceite de Aparicio funcionaba hace siglos

Fuente: El Tiempo - Salud
Investigadores colombianos descubren por qué el aceite de Aparicio funcionaba hace siglos
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Un equipo de la Universidad de La Sabana analizó científicamente la fórmula del Aceite de Aparicio, el remedio tradicional español mencionado en Don Quijote. El estudio encontró que varios de sus ingredientes, como romero, ruda y hierba de San Juan, tienen propiedades comprobadas para cicatrizar heridas y controlar infecciones. Sin embargo, también identificaron que algunos componentes como la trementina eran tóxicos, lo que explica por qué el aceite funcionaba a pesar de contener sustancias nocivas.

Cuando Miguel de Cervantes escribió sobre Don Quijote siendo atacado por gatos y curado con Aceite de Aparicio en el siglo XVII, probablemente no sabía que tres siglos después unos investigadores colombianos se sentirían intrigados por ese ungüento ficticio. Así ocurrió en la Universidad de La Sabana, donde un grupo de académicos decidió hacer arqueología de la medicina tradicional y averiguar si ese famoso remedio español realmente funcionaba.

Los investigadores comenzaron a buscar la receta original del Aceite de Aparicio en documentos antiguos. Encontraron la fórmula en el Formulario Universal, un libro de medicina de finales del siglo XVIII o principios del XIX. El reto inicial fue enorme: tuvieron que entender el español antiguo y traducir los nombres de ingredientes que ya nadie usaba. Según explica uno de los investigadores, "la primera dificultad consistía en tratar de fechar las recetas" y "nos tocó aprender un poco para entender el uso de algunas palabras".

Una vez descifraron la receta, descubrieron que el aceite era una mezcla de aceite de oliva, romero, ruda, hierba de San Juan, mirra, trementina, resina de enebro y lombrices terrestres. Entonces hicieron lo que la ciencia moderna hace mejor: analizar cada ingrediente por separado. La doctora Lina Gómez, especialista en medicina regenerativa de La Sabana, explica que encontraron "elementos antioxidantes y antiinflamatorios, elementos que mejoraban la respuesta celular y que seguramente ayudaban a curar las heridas".

Algunos componentes resultaron ser realmente efectivos. El romero tiene propiedades antiinflamatorias, la ruda funciona como antiséptico, la hierba de San Juan favorece la cicatrización por ser rica en antioxidantes, y la mirra actúa como antiséptico natural. La resina de enebro limpia heridas y tiene efectos antimicrobianos. Incluso las lombrices terrestres, aunque suene extraño hoy, fueron analizadas desde la perspectiva de la medicina tradicional como facilitadoras de cicatrización.

Sin embargo, no todo en la fórmula antigua era beneficioso. La trementina, usada como antiséptico en esa época, resultó ser altamente tóxica e irritante para la piel. El doctor Julio Cesar Martínez, jefe del departamento de Biociencias de la universidad, lo resume así: "Con esta investigación también se pretendió explorar los ingredientes que se usaban en esa época, de los cuales no se conocían las propiedades químicas. Simplemente era intuición. A veces salía muy bien y a veces no salía tan bien porque usaban ingredientes que ahora sabemos que son increíblemente tóxicos".

Los investigadores concluyeron que el Aceite de Aparicio probablemente sí era efectivo para su época, especialmente porque había muy pocas opciones médicas disponibles. La combinación de varios ingredientes beneficiosos funcionaba lo suficientemente bien como para justificar su fama. Hoy, con este conocimiento científico comprobado, sería posible crear nuevas fórmulas que mantengan los ingredientes efectivos y descarten los tóxicos. De ahí que el viejo ungüento que curó a Don Quijote en las páginas de Cervantes haya encontrado una segunda vida en los laboratorios modernos colombianos.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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