Uróloga aclara: no hay que eliminar lácteos para prevenir cálculos renales

La uróloga Eva Martínez desmente el mito popular que asegura que eliminar leche y queso previene cálculos renales. Según la especialista, los lácteos son esenciales para los huesos y no son la causa de este problema. Las recomendaciones reales incluyen tomar suficiente agua, reducir sal y proteína animal, y analizar personalizadamente cada caso.
Un mito muy común entre las familias colombianas sostiene que para evitar cálculos renales hay que quitar la leche y el queso de la dieta. Pero esto simplemente no es cierto. La uróloga Eva Martínez, especialista en cirugía robótica y endourología (procedimientos por dentro de las vías urinarias), lo dejó claro a través de las redes sociales al desmentir esta creencia que muchos heredamos de nuestros abuelos.
Los cálculos renales son masas sólidas o cristales que se forman en los riñones a partir de minerales, ácidos y sales. Pueden ser tan pequeños como un grano de arena o, en raras ocasiones, tan grandes como una pelota de golf. Se trata de una enfermedad crónica del sistema urinario que causa bastante dolor cuando se desplaza.
Según Martínez, "Si quieres evitar piedras en los riñones, quita la leche, el queso y las tortillas. Esto es broma y es falso. Seguramente has escuchado esto de tus abuelitos o de alguna persona por ahí". La realidad es que eliminar el calcio de la alimentación no solo no previene los cálculos, sino que debilita los huesos. Los lácteos son esenciales para la salud ósea y no son la causa del problema.
Entonces, ¿qué sí funciona? Martínez explica que "Las recomendaciones basadas en evidencia son: tomar suficiente agua, no consumir sal, disminuir la cantidad de proteínas animales que consumes, quitar los refrescos de tu dieta y, principalmente, analizar las piedras que produces". Cada persona es diferente y el tratamiento debe personalizarse según el tipo de cálculo que tenga.
Lo más importante es que si ya has padecido cálculos renales, consultes con tu médico o con tu EPS para hacer una recolección de orina de veinticuatro horas y recibir orientación dietética específica. La uróloga insiste en que las únicas recomendaciones universales son beber dos litros de agua al día, reducir la sal y las proteínas animales, y eliminar los refrescos.
Los síntomas de los cálculos renales incluyen dolor intenso en la parte baja de la espalda, abdomen o costado. También pueden presentarse náuseas, vómitos, sangre en la orina, dolor al orinar, fiebre, escalofríos y orina turbia con mal olor. Si experimentas alguno de estos signos, no esperes a hacer cambios en la dieta por tu cuenta: acude a un profesional de salud.
Fuente original: El Tiempo - Salud