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Tres plantas de interior que crecen en agua: decoración sin tierra ni mantenimiento complejo

Fuente: El Tiempo - Vida
Tres plantas de interior que crecen en agua: decoración sin tierra ni mantenimiento complejo
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El hidrocultivo permite cultivar plantas comunes como potos, bambú de la suerte y filodendro directamente en agua, sin necesidad de tierra. El proceso es sencillo: limpiar las raíces, colocarlas en recipientes de vidrio y cambiar el agua regularmente. Aunque estas plantas pueden crecer rápidamente en agua, expertos advierten que después de un año es recomendable devolverlas a tierra para preservar su salud.

Decorar la casa con plantas naturales se ha convertido en una tendencia que busca combinar lo estético con lo práctico. En ese contexto, el cultivo de plantas de interior en agua emerge como una alternativa cada vez más popular. No se trata de plantas acuáticas en el sentido tradicional, sino de especies comunes que normalmente crecen en tierra pero que pueden adaptarse perfectamente a recipientes con agua dentro del hogar. Esta técnica se conoce como hidrocultivo.

La diferencia es importante: mientras que las plantas acuáticas típicas como los nenúfares necesitan ecosistemas complejos y generalmente se cultivan en exteriores, el hidrocultivo doméstico permite trasladar plantas que ya tenemos en casa. El proceso consiste en retirar cuidadosamente la tierra de las raíces y colocar la planta en un recipiente adecuado. Lo interesante es que muchas especies pueden crecer incluso más rápido en agua que en tierra, generando un efecto visual llamativo con raíces que se desarrollan de manera notable.

El primer paso es extraer la planta de la maceta y limpiar sus raíces lo mejor posible, aunque es normal que queden algunos residuos de tierra. Luego se coloca en un recipiente de vidrio o cristal, que son materiales recomendados porque permiten mantener visible el nivel del agua y favorecen el estado de las raíces. Estas deben permanecer siempre sumergidas. Durante los primeros días, el agua se oscurecerá por los restos de tierra, por lo que será necesario cambiarla con frecuencia hasta que se mantenga clara. Después, con cambiar el agua una vez al mes es suficiente.

Respecto al tipo de agua, se recomienda usar agua embotellada, aunque el agua del grifo también funciona si se deja reposar 24 horas para que se disipe el cloro. Como la planta no obtiene nutrientes del suelo, se sugiere añadir fertilizante líquido cada veinte días durante primavera y verano. El mantenimiento incluye vigilar el nivel del agua especialmente en épocas de calor, y observar la posible aparición de algas, que aunque no son dañinas, pueden eliminarse simplemente cambiando el agua. Para mantener la planta estable, es útil colocar piedras o gravilla en el fondo del recipiente.

Tres especies destacan por su facilidad de cuidado y valor decorativo. El bambú de la suerte es una de las opciones más populares para interiores, con un aspecto minimalista que funciona bien como elemento decorativo. El potos es ampliamente conocido por su resistencia y necesita buena iluminación indirecta. El filodendro trepador, muy similar al potos, también se adapta bien al cultivo en agua y responde positivamente a espacios con abundante luz indirecta.

Sin embargo, hay un aspecto que los expertos advierten: aunque las plantas pueden crecer con gran rapidez en agua, después de aproximadamente un año algunas muestran signos de deterioro como raíces oscuras u hojas marchitas. Cuando esto ocurre, se recomienda devolver la planta a tierra para preservar su salud a largo plazo.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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