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Transición energética justa: países pobres exigen que los mayores contaminadores paguen el costo

Fuente: El Tiempo - Vida
Transición energética justa: países pobres exigen que los mayores contaminadores paguen el costo
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La abogada Lourdes Díaz-Monsalvo advierte que la transición hacia energías limpias debe basarse en justicia social y no puede recaer sobre los sectores más vulnerables. Para Colombia y otros países empobrecidos, el reto es exigir que las grandes potencias industriales —responsables históricas de la contaminación— asuman los costos del cambio. Díaz-Monsalvo también cuestiona la dependencia de Colombia en la exportación de materias primas, proponiendo un modelo productivo basado en servicios y tecnología.

Mientras el mundo debate cómo transitar hacia fuentes de energía más limpias, la abogada especializada en regulación minero-energética Lourdes Díaz-Monsalvo plantea una pregunta incómoda: ¿quién va a pagar la cuenta? En Santa Marta, durante la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, la jurista insiste en que abandonar el petróleo y el carbón no puede convertirse en una carga que recaiga sobre los países pobres.

Con más de una década de experiencia en entidades públicas como la Procuraduría, la CRA y la DIAN, Díaz-Monsalvo combina análisis jurídico, económico y social. Su conclusión es clara: "Tiene un impacto social fuerte, por lo costoso del cambio", señaló en entrevista con el diario El Tiempo. En países como Colombia, donde amplias regiones rurales ni siquiera tienen infraestructura eléctrica adecuada, implementar tecnologías limpias representa un desafío aún mayor. Para ella, la accesibilidad es fundamental. "Se necesita que las nuevas tecnologías sean asequibles, fáciles de usar y acordes a las condiciones reales del país, donde la mayoría de carreteras son trochas", explicó.

El punto central de su argumento es que la transición no debe dejar a nadie atrás. Díaz-Monsalvo advierte que "el impacto más importante es que los costos no le lleguen a los más pobres". Propone entonces una responsabilidad diferenciada: las naciones que más industria generan y más han contaminado a lo largo de la historia deberían sufragar el cambio energético global. "Los países que más industria generan y más contaminan deberían asumir estos costos y gastos", enfatizó.

Sin embargo, Díaz-Monsalvo es realista sobre las dificultades legales. "El derecho se queda corto", especialmente cuando se trata de enfrentar a las economías más poderosas del mundo. Pero no descarta el uso de estrategias económicas. "Si entre todos nos ponemos de acuerdo los poderosos sienten el golpe en el bolsillo, y puede que tomen otras decisiones", sugirió, haciendo un llamado a la coordinación entre países del llamado Sur Global.

Para el caso específico de Colombia, Díaz-Monsalvo cuestiona el modelo económico actual que depende de la exportación de petróleo y otros recursos. "Siempre se dice que si dejamos de exportar materias primas nos vamos a morir, pero hay alguien que las está comprando", señaló. Su punto es que si los países ricos demandan nuestras materias primas, entonces tampoco están haciendo realmente una transición energética. Como alternativa, propone que Colombia apueste por desarrollar servicios y tecnologías propias, abandonando la dependencia de ser un proveedor de recursos baratos que luego compra productos procesados a precios mucho más altos.

La reflexión de Díaz-Monsalvo toca el corazón del dilema: cómo hacer una transición energética sin ahondar las desigualdades existentes. En su visión, la justicia no es una cuestión secundaria sino el desafío central de la transformación que el mundo necesita.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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