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Sexualidad en la vejez: estudio colombiano derriba mitos sobre deseo en personas mayores de 60 años

Fuente: El Tiempo - Salud
Sexualidad en la vejez: estudio colombiano derriba mitos sobre deseo en personas mayores de 60 años
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Un estudio realizado en cuatro ciudades del país reveló que más del 60 por ciento de los adultos mayores tuvo relaciones sexuales en el último año y que el 92 por ciento considera normal sentir deseo sexual en edades avanzadas. Sin embargo, la investigación también encontró que el silencio, la vergüenza y la falta de diálogo con profesionales de salud siguen siendo barreras importantes. Las brechas de género también persisten, con diferencias significativas entre hombres y mujeres en la frecuencia de actividad sexual y en cómo perciben la importancia de la sexualidad.

El deseo sexual no se apaga con los años. Esa es la conclusión central de la investigación "Mis canas, mis ganas: percepciones de la sexualidad en personas mayores", un estudio realizado en Colombia que analizó cómo viven su intimidad las personas mayores de 60 años. El trabajo incluyó encuestas, entrevistas y grupos focales en Medellín, Manizales, Tunja y Montería, y mostró que la sexualidad en la vejez no desaparece sino que se transforma. Como lo expresó una participante en uno de los grupos focales en Tunja: "Uno nace y muere con eso (la sexualidad), pues así tengan 90 o 100 años, es algo que no se acaba y que está presente".

Los números confirman esta realidad. El 92,9 por ciento de los encuestados afirmó que la sexualidad es parte de todas las personas, y el 92,1 por ciento considera normal sentir deseo sexual incluso en edades avanzadas. Además, el 62 por ciento de los participantes reportó haber tenido relaciones sexuales en los últimos 12 meses. Estos datos contrastan con la idea generalizada de que la vida sexual termina con la vejez. El estudio también encontró que las personas mayores entienden la sexualidad de manera más ampla que solo la relación sexual: para muchos, incluye afecto, ternura, compañía e intimidad emocional. Una mujer participante en Medellín lo resumió así: "Cuando las personas ya son mayores como nosotras, y las que tienen pareja, el amor o la sexualidad no es solo penetración, hay otras maneras".

Los cambios corporales propios de la edad, como problemas de erección en el 33 por ciento de los hombres y dificultades de lubricación en el 43 por ciento de las mujeres, existen pero no marcan el fin de la vida sexual. Solo el 8,7 por ciento de los participantes cree que la menopausia o la andropausia (cambios hormonales en la vejez) significan el fin de la sexualidad. Sin embargo, las brechas de género son notables: el 86 por ciento de los hombres consideró la sexualidad "muy importante", frente al 73 por ciento de las mujeres. Además, el 51 por ciento de las mujeres encuestadas estuvo de acuerdo con que deben complacer sexualmente a los hombres, reflejando roles de género tradicionales que aún persisten.

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es que el tema sigue siendo tabú. El 34 por ciento de los participantes indicó que no habla con nadie sobre sexualidad, principalmente por vergüenza (21 por ciento), falta de interés reportada (35 por ciento) o porque considera el tema inapropiado (14 por ciento). Esta falta de diálogo tiene raíces históricas: muchas personas mayores crecieron en contextos donde la sexualidad estaba rodeada de prohibiciones y silencio. Una representante de una red de apoyo institucional en Medellín explicó: "En los estigmas sociales existe una concepción errónea de que las personas mayores ya no tienen interés en el sexo. Entonces eso puede generar vergüenza o incomodidad para hablar sobre ese tipo de temas".

La desconexión con el sistema de salud también es notable. Solo el 19 por ciento de los participantes dijo haber consultado alguna vez con un médico sobre sexualidad. Una mujer de Manizales relató en los grupos focales: "Yo sí lo he preguntado, sino que hay médicos que son muy malgeniados o son muy maleducados. Muchas veces dicen 'eso es normal'. Muchas veces no le responden a uno". Esta ausencia de diálogo con profesionales de salud tiene consecuencias: el uso de condón es muy bajo entre personas mayores, incluso en relaciones no estables, aumentando el riesgo de infecciones de transmisión sexual que muchos creen que ya no pueden contraer a esa edad.

El estudio también encontró que el 74,8 por ciento de las personas mayores espera que sus redes familiares respalden su vida sexual, pero muchas familias evitan el tema por incomodidad. A pesar de estos obstáculos, varios participantes defendieron su autonomía. Uno de ellos expresó: "La sexualidad no es decisión de nadie más, ni mis hijos. Yo no me meto en su vida y ellos tampoco en la mía, solo dicen que me cuide".

Los investigadores concluyeron que la sexualidad en la vejez es fundamental para el bienestar emocional, físico y social. Sin embargo, sigue atravesada por barreras estructurales como estigmas, silencios heredados, falta de información y ausencia de servicios específicos de salud sexual para personas mayores. Según el estudio, es necesario reconocer a los adultos mayores como sujetos deseantes y autónomos para avanzar hacia políticas y programas que garanticen su derecho a vivir la sexualidad de forma libre, segura y digna. Esto implica mejorar la capacitación de profesionales de salud y crear espacios donde el tema pueda ser abordado sin vergüenza ni prejuicios.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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