París viste de flores, clásicos y colores vibrantes en la Semana de la Moda

La Semana de la Moda de París mostró propuestas diversas con Dior reinterpretando sus clásicos florales, Saint Laurent apostando por la elegancia sastre de los años setenta, y Loewe presentando colecciones con referencias marinas y colores intensos. Los desfiles, que continúan hasta el 10 de marzo, reafirmaron cómo la moda contemporánea sigue dialogando con sus raíces históricas mientras explora nuevas texturas y siluetas.
Las pasarelas parisinas siguen siendo el epicentro de las tendencias globales de moda, y esta edición no ha sido la excepción. Entre los desfiles más comentados de la Semana de la Moda de París, que se extiende hasta el 10 de marzo, destacan las propuestas de tres grandes casas que demostraron visiones distintas pero igualmente poderosas sobre cómo vestirse en los próximos meses.
Dior abrió el juego con una colección que buscaba evocar la naturaleza. El desfile de Jonathan Anderson se realizó en los jardines de las Tullerías, junto a un estanque con nenúfares, creando un escenario que reforzaba la propuesta floral de la temporada otoño-invierno 2026-2027. Las prendas incluían reinterpretaciones del icónico traje Bar entallado de la casa, complementadas con faldas cortas plisadas, esmóquines y pantalones sarouel. Según Pierre Groppo, redactor jefe de moda de Vanity Fair France, la colección fue definida como "posromántica", haciendo referencia a la pasión de Dior por detalles florales e inspiraciones botánicas como el loto.
Saint Laurent, bajo la dirección de Anthony Vaccarello, quien celebra una década liderando la casa francesa, presentó su colección en los jardines del Trocadero frente a la Torre Eiffel iluminada. El desfile enfatizó los clásicos que Yves Saint Laurent creó hace décadas: trajes sastre estructurados, vestidos por encima de la rodilla con aberturas y abrigos voluminosos. La paleta de colores fue contenida, dominada por el negro y varios tonos de marrón, buscando siluetas limpias y depuradas. Los accesorios ganaron protagonismo, especialmente pendientes con forma de paloma que hacían guiño a los diseños de los años setenta y ochenta, acompañados de stilettos que lucieron modelos como Bella Hadid.
Loewe, bajo la dirección de Jack McCollough y Lazaro Hernandez, llevó su segundo desfile con un enfoque completamente distinto. Presentado cerca del castillo de Vincennes, su colección fue un estallido de color con referencias marinas. Destacaron anoraks de cuero en amarillo, rojo anaranjado y azul eléctrico, chaquetas moldeadas como esculturas y prendas cubiertas de flecos que evocaban algas y corales. La marca, fundada en Madrid en 1846, reafirmó su identidad través del trabajo con cuero y texturas complejas que dieron forma a vestidos con espaldas al descubierto y minivaldades en tonos marrones degradados.
También tuvo lugar el desfile de Haider Ackermann, diseñador nacido en Colombia con nacionalidad francesa, quien presentó su propuesta para Tom Ford. Su colección apostó por una sastrería impecable con trajes de raya diplomática, siluetas estructuradas y corbatas llevadas de manera más relajada, incluso sin chaqueta. La pasarela contó con la participación de la modelo española Laura Ponte.
El miércoles cerró con el desfile de Pieter Mulier para Alaïa, que será su última colección con la casa belga antes de asumir la dirección creativa de Versace. La Semana de la Moda de París continuará en los próximos días con presentaciones de otras casas influyentes del calendario internacional de moda.
Fuente original: El Tiempo - Vida