Padres alertas: estos son los signos de alerta en salud mental que no debe pasar por alto

La salud mental en adolescentes se ha convertido en una preocupación creciente, especialmente porque más del 30 por ciento de los problemas emocionales se originan en esta etapa de la vida. Factores como las redes sociales, conflictos familiares y presión académica influyen directamente en el bienestar de los jóvenes. Expertos señalan que cambios en el comportamiento, aislamiento social y bajo rendimiento académico son señales tempranas que merecen atención, y que la comunicación abierta entre padres e hijos es clave para la prevención.
La adolescencia es un periodo decisivo para la salud emocional, pero también el más vulnerable. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 30 por ciento de los problemas de salud mental tienen su origen precisamente durante estos años, cuando condiciones como la depresión y la ansiedad comienzan a manifestarse con frecuencia. En Colombia, donde el sistema de salud a través de las EPS debe garantizar el acceso a servicios de salud mental, esta realidad exige que padres de familia y educadores estén atentos a las señales tempranas.
Durante la adolescencia ocurren transformaciones profundas: cambios hormonales, desarrollo físico acelerado y una reorganización importante del cerebro. Todo esto influye en cómo los jóvenes construyen su identidad, gestionan sus emociones y se relacionan con el mundo. Javier González, médico familiar de Compensar, explica que en la actualidad los adolescentes enfrentan factores de riesgo simultáneamente. "En la actualidad, los adolescentes se ven impactados por diversos factores. Entre ellos están el entorno digital y las redes sociales, donde muchas veces aparece la necesidad de validación y situaciones de ciberacoso; el entorno familiar, marcado por conflictos, ausencia de padres e incluso sobreprotección; y la presión social o académica, que puede generar baja tolerancia al fracaso, así como preocupación por ser aceptados", señaló el especialista.
Las redes sociales merecen atención especial. Estar constantemente expuesto a plataformas digitales crea dinámicas de comparación constante, genera una necesidad permanente de aprobación a través de likes y comentarios, y abre la puerta al ciberacoso. Todo esto afecta directamente la autoestima y el equilibrio emocional de los jóvenes. Los padres deben estar atentos a cambios como tristeza persistente, irritabilidad constante, aislamiento social, alteraciones en el sueño o el apetito, y caídas repentinas en el rendimiento académico. También son señales de alerta la pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, comentarios negativos sobre sí mismo, aumento de peleas con los padres, y en casos más graves, autolesiones o conductas de riesgo.
Sin embargo, González aclara que estas conductas aisladas no siempre indican un problema serio. El punto crítico es cuando se prolongan durante varias semanas o comienzan a interferir en la vida diaria del adolescente. En ese momento, buscar acompañamiento profesional deja de ser una opción y se convierte en una necesidad.
La buena noticia es que la familia actúa como factor protector fundamental. Investigaciones publicadas en el Journal of Adolescent Health demuestran que la calidad del diálogo entre padres e hijos influye directamente en la prevención de síntomas de ansiedad y depresión. "Promover conversaciones abiertas permite que el joven se sienta validado, pueda entender sus emociones y establezca una red de apoyo para pedir ayuda y desarrollar una mejor autoestima. Hablar sin ser juzgado crea confianza, seguridad y permite prevenir problemas mayores", agregó González.
El problema es que creencias arraigadas aún retrasan la búsqueda de ayuda. Frases como "es una etapa, ya se le pasará", "buscar ayuda es señal de debilidad" o "los jóvenes exageran" siguen presentes en muchos hogares colombianos, lo que refuerza el silencio y posterga intervenciones tempranas que podrían marcar una diferencia. Los especialistas recomiendan crear espacios seguros, compartir tiempo de calidad con los adolescentes, mantener rutinas saludables y fortalecer los vínculos afectivos como acciones clave para proteger su salud mental.
Fuente original: El Tiempo - Salud