Médicos alertan: el 'gas de la risa' puede dejar daños neurológicos permanentes en jóvenes

Especialistas del Instituto Guttmann en Barcelona advierten que el óxido nitroso, usado recreativamente entre jóvenes, puede causar daños irreversibles en el sistema nervioso cuando se consume de forma repetida. El gas altera la vitamina B12, esencial para proteger los nervios y la médula espinal, provocando pérdida de sensibilidad, debilidad en extremidades y problemas de coordinación. Los casos más graves se han documentado en personas entre 19 y 25 años desde 2020.
El óxido nitroso, popularmente conocido como gas de la risa, se ha convertido en una droga recreativa entre jóvenes, pero especialistas advierten sobre sus efectos devastadores cuando se usa de manera repetida. Según información divulgada por la agencia EFE, médicos del Instituto Guttmann, un hospital especializado en neurorehabilitación ubicado en Badalona, han documentado varios casos de daño neurológico severo asociados a su consumo continuo en el último lustro (cinco años).
Aunque el óxido nitroso tiene usos médicos legítimos como anestésico, fuera del contexto hospitalario se inhala mediante globos o cartuchos metálicos para producir efectos inmediatos de euforia y risa. El problema es que estos efectos duran poco tiempo, lo que motiva a los consumidores a repetir el uso varias veces. Cristian Figueroa, subdirector médico del Instituto Guttmann, explicó a EFE que "cuando se usa como droga recreativa tiene un efecto de corta duración, lo que hace que haya que consumir varias veces para tener un efecto más largo, y esto altera la vitamina B12".
Este daño a la vitamina B12 es lo más preocupante. Esta sustancia es fundamental para proteger los nervios y la médula espinal. Cuando su metabolismo se altera por el consumo repetido de óxido nitroso, puede causar lo que Figueroa describe como "lesiones neurológicas graves e irreversibles", capaces de impedir que una persona camíne o generar discapacidades significativas. El gas interfiere en la producción de mielina, la estructura que protege los nervios y permite que transmitan señales correctamente.
Los casos documentados por el Instituto Guttmann afectan a seis pacientes atendidos desde 2020, todos jóvenes entre 19 y 25 años. Los síntomas más comunes incluyen pérdida o alteración de la sensibilidad, debilidad en las extremidades, dificultades en la coordinación y problemas de equilibrio. Además, el consumo puede producir alucinaciones, desorientación y disminución de la percepción del dolor, lo que aumenta el riesgo de quemaduras en la boca y las vías respiratorias por la baja temperatura del gas.
Los especialistas también alertan sobre grupos de riesgo específico. Personas mayores de 40 años o con niveles bajos de vitamina B12 pueden sufrir daños más rápidamente. En el caso de adolescentes y jóvenes, existe preocupación adicional sobre posibles impactos en el desarrollo cognitivo, ya que sus cerebros aún están en proceso de maduración.
La accesibilidad es otro factor que explica su popularidad entre jóvenes. Figueroa señaló que "se puede comprar por una aplicación y llega a casa, y es barato; además, los jóvenes tienen la falsa percepción de que su consumo no provoca daños". Esta combinación de bajo costo, fácil acceso y desconocimiento de sus riesgos reales ha aumentado significativamente su uso recreativo en los últimos años.
Fuente original: El Tiempo - Salud