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Más de 800 millones sin agua potable: Bogotá y Santa Marta enfrentan riesgos críticos

Fuente: El Tiempo - Vida
Más de 800 millones sin agua potable: Bogotá y Santa Marta enfrentan riesgos críticos
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A nivel mundial, más de 800 millones de personas carecen de acceso a agua potable, una cifra que se agravará si no se actúa. En Colombia, ciudades como Bogotá y Santa Marta evidencian los retos del abastecimiento hídrico debido a factores como el cambio climático, la planificación urbana inadecuada y el crecimiento demográfico. Expertos advierten que el consumo de agua podría aumentar 40% para 2030, lo que requiere cambios urgentes en la gestión del recurso y en los hábitos de consumo de las personas.

La crisis mundial del agua es cada vez más acuciante. Según la Unesco, más de 800 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable, y la situación tiende a empeorar. Para el año 2030, el consumo de agua per cápita podría aumentar hasta en un 40%, un escenario que resultaría insostenible si se mantienen las prácticas actuales de gestión. Esta realidad cobra especial relevancia en Colombia, donde ciudades como Bogotá y Santa Marta ya experimentan síntomas de una crisis hídrica en ciernes.

Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización en Recursos Hídricos de la Universidad Católica de Colombia, explica que la escasez de agua responde a una combinación de factores estructurales. El crecimiento demográfico acelerado y la densificación urbana concentran la demanda en territorios específicos, generando presión creciente sobre las fuentes disponibles. A esto se suma el impacto del cambio climático, que altera los ciclos hidrológicos y agudiza fenómenos como El Niño, reduciendo la oferta mientras las altas temperaturas incrementan el consumo. La pérdida de cobertura vegetal por urbanización, agricultura y ganadería reduce la capacidad de infiltración del suelo, limitando la recarga de acuíferos, un proceso fundamental para el equilibrio de las fuentes hídricas a largo plazo.

En Bogotá, la vulnerabilidad es evidente. Más del 70% del agua proviene del sistema Chingaza, una fuente ubicada fuera de su territorio, lo que refleja una alta dependencia de sistemas externos. Aunque la capital cuenta con un sistema multifuente que incluye reservorios como Chizacá, La Regadera, Tominé, El Neusa y El Sisga, esta estructura la hace vulnerable frente a fenómenos climáticos que afectan la precipitación y la recarga de los páramos. Santa Marta enfrenta serias dificultades de abastecimiento a pesar de su cercanía con la Sierra Nevada, uno de los principales reguladores naturales del recurso hídrico.

La falta de planificación urbana adecuada agrava la situación. Cuando el desarrollo territorial no tiene en cuenta la disponibilidad del recurso hídrico, se generan desequilibrios que afectan tanto el abastecimiento como la relación de las comunidades con el entorno. La experta advierte que "estamos acostumbrados a que el agua llega sin problema a nuestras casas, por lo que no dimensionamos lo delicada que puede ser la situación sino hasta que nos falta", y subraya que el desarrollo tecnológico, por sí solo, no es suficiente sin políticas que promuevan su implementación a gran escala.

Ante este panorama, los expertos coinciden en que el uso responsable del agua desde los hogares es clave para mitigar la crisis. Las acciones recomendadas incluyen ahorro y reutilización del recurso, implementación de techos verdes, siembra de especies nativas que requieran menos agua y riego en horarios nocturnos para reducir la evaporación. Un uso consciente, aunque parezca pequeño, puede generar un impacto significativo si se adopta de manera colectiva, como ya se evidenció en Bogotá durante periodos de racionamiento. La conciencia ambiental tanto de las comunidades como de los entes de control debe ser parte integral de cualquier solución a largo plazo.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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