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Más allá de la comida: ocho factores que hacen engordar sin que te des cuenta

Fuente: El Tiempo - Salud
Más allá de la comida: ocho factores que hacen engordar sin que te des cuenta
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Expertos advierten que el peso no depende solo de lo que comemos. El estrés, la falta de sueño, comer con prisa y el sedentarismo alteran el metabolismo y las hormonas, favoreciendo la acumulación de grasa. Incluso factores biológicos como el envejecimiento o problemas de tiroides ralentizan el gasto energético. Entender estos mecanismos es clave para mantener un peso saludable.

Cuando alguien sube de peso, la primera conclusión es que come demasiado. Pero la realidad es mucho más compleja. Según Paz Pérez, dietista-nutricionista, el aumento de peso responde a una complicada red de hábitos diarios y procesos biológicos que van más allá del plato. Factores como la privación del sueño, el estrés constante, la velocidad al comer y la falta de movimiento influyen directamente en cómo el cuerpo gasta energía y regula las hormonas que controlan el apetito.

Uno de los culpables silenciosos es el descanso insuficiente. Durante el sueño, el cuerpo equilibra dos sustancias fundamentales: la leptina, que genera la sensación de saciedad, y la grelina, que estimula el hambre. Cuando duermes poco, estos mensajeros químicos se desajustan, haciendo que tengas más apetito de lo normal. El estrés crónico complica aún más las cosas. El cortisol, la hormona del estrés, activa un mecanismo en el que el hígado libera glucosa en la sangre. Como el cuerpo no la usa como energía inmediata, produce insulina para procesarla, lo que facilita que se almacene como grasa. Por eso muchas personas engordan durante periodos de alta presión emocional sin haber cambiado su alimentación.

La manera en que comes también cuenta. Tu estómago necesita alrededor de veinte minutos para enviar la señal al cerebro de que ya está satisfecho. Cuando comes rápido, ingieres más de lo necesario antes de sentir esa sensación. Distraerte con el teléfono o la televisión mientras comes agrava el problema, porque no tomas conciencia de cuánto estás consumiendo. Saltarse comidas también es contraproducente si terminas llegando con un hambre excesiva a la siguiente comida, causando un consumo calórico exagerado.

El sedentarismo es otro factor crítico. Aunque hagas ejercicio ocasionalmente, pasar muchas horas sentado disminuye la actividad de una enzima llamada lipoproteína lipasa, responsable de utilizar las grasas como fuente de energía. Sin movimiento constante, la grasa tiende a acumularse, especialmente en la zona visceral (alrededor de los órganos internos).

Finalmente, hay elementos biológicos que escapan de tu control. El envejecimiento ralentiza naturalmente el metabolismo. Las alteraciones en la tiroides, como el hipotiroidismo (una glándula poco activa que disminuye el gasto energético), también lo hacen más lento. En las mujeres, la menopausia y la caída de estrógenos favorecen el acúmulo de grasa en el abdomen. En los hombres, la reducción de testosterona puede disminuir la masa muscular, bajando el gasto energético basal. Comprender estos mecanismos es esencial para abordar el peso de forma más realista y efectiva.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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