La Nasa trabaja en extraer oxígeno del suelo lunar para futuras bases en el satélite

La agencia espacial estadounidense desarrolla tecnología para obtener oxígeno directamente del polvo y suelo lunar usando energía solar. Este avance es clave para el programa Artemis, que busca establecer bases permanentes en la Luna sin depender de costosos viajes de reabastecimiento desde la Tierra. El proceso permitiría que las futuras misiones lleven más equipos científicos en lugar de suministros de aire, reduciendo significativamente los gastos y haciendo viable la exploración humana a largo plazo en el satélite.
La Nasa, trabajando junto con diversas agencias internacionales y empresas privadas, avanza en el desarrollo de sistemas capaces de extraer oxígeno del regolito lunar, que es el polvo y suelo que cubre la superficie de la Luna. El método utiliza energía solar para desencadenar reacciones químicas que liberan el oxígeno atrapado en los minerales presentes en ese material. Este descubrimiento se enmarca en el programa Artemis, el cual tiene como objetivo llevar humanos de regreso a la Luna más de 50 años después de la última misión Apolo en 1972.
El mayor reto para establecer una base lunar permanente es precisamente la logística. Actualmente, enviar desde la Tierra suministros esenciales como aire y combustible resulta extraordinariamente costoso en términos económicos y energéticos. Al generar oxígeno usando los recursos disponibles en el lugar, conocido como ISRU (Utilización In-Situ de Recursos Lunares), las agencias espaciales podrían utilizar la capacidad de carga de sus naves en instrumentos científicos y equipos críticos en lugar de dedicarla a aire y combustible. Esto optimiza los presupuestos de las misiones y hace más eficiente cada viaje.
El programa Artemis no solo busca llevar astronautas al satélite nuevamente, sino que persigue crear una infraestructura permanente que transforme a la Luna en una plataforma de investigación avanzada. La capacidad de procesar el suelo lunar para obtener aire es el fundamento que permitirá que los humanos permanezcan allí de forma sostenida y que eventualmente la Luna sirva como punto de partida para futuras misiones hacia Marte.
La técnica empleada aprovecha el calor y la radiación solar para separar los enlaces químicos de los óxidos presentes en el regolito lunar. Este método representa un avance significativo en la ingeniería espacial porque funciona con una fuente de energía renovable y abundante en la superficie lunar durante los períodos en que el Sol la ilumina. Si se implementa exitosamente, estos sistemas garantizarían la autonomía de las futuras colonias lunares frente a las limitaciones que impone depender de los suministros que llegan desde la Tierra.
Fuente original: El Tiempo - Vida