La grasa en el vientre es mejor indicador de riesgo cardíaco que el peso total

Un estudio presentado por la Asociación Americana del Corazón muestra que la grasa acumulada en el abdomen es más peligrosa para el corazón que lo que dice la balanza. Investigadores de Taiwán siguieron a casi 2.000 personas durante siete años y descubrieron que esta grasa visceral genera inflamación que daña el corazón, independientemente de si la persona tiene peso normal. El hallazgo sugiere que los médicos deberían medir la cintura, no solo el Índice de Masa Corporal, para identificar a pacientes en riesgo.
Durante décadas, los doctores han confiado en el Índice de Masa Corporal, o IMC, para evaluar la salud general de sus pacientes. Pero un nuevo estudio presentado en el congreso de la Asociación Americana del Corazón cuestiona esa práctica. Investigadores de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung de Taiwán, liderados por el cardiólogo Szu-Han Chen, encontraron que la grasa abdominal es un predictor mucho más potente de insuficiencia cardíaca que el IMC por sí solo.
El hallazgo resuelve un misterio clínico que ha intrigado a los médicos: por qué personas que aparentan tener un peso saludable desarrollan enfermedades del corazón graves. Los investigadores hicieron seguimiento a casi 2.000 adultos durante siete años para estudiar cómo la ubicación de la grasa corporal afecta el corazón. Los resultados indican que la inflamación general del cuerpo causada por la grasa acumulada en el centro explica entre una cuarta y una tercera parte del riesgo de fallo cardíaco, sin importar si el peso total se considera normal.
La razón está en cómo funciona esa grasa. A diferencia de la grasa que se acumula bajo la piel, la grasa visceral que rodea los órganos internos es metabólicamente activa, es decir, libera sustancias químicas que alteran el sistema inmunitario y dañan los vasos sanguíneos. Esto favorece la formación de cicatrices en el músculo cardíaco e impide que el corazón bombee sangre de manera eficiente. Por eso, el doctor Chen subraya la importancia de que los especialistas controlen la medida de la cintura y revisen los marcadores de inflamación en la sangre de los pacientes, lo que permitiría identificar a quienes están en riesgo mucho antes de que aparezcan síntomas.
Expertos como la doctora Sadiya S. Khan de la Universidad Northwestern insisten en que estas mediciones deben incluirse en la evaluación de rutina en los consultorios. Entender la grasa abdominal como un factor determinante de la salud cardíaca abre la puerta a nuevas estrategias de prevención. Aunque se necesita más investigación para saber si estos resultados aplican igual a todos los tipos de insuficiencia cardíaca, la recomendación actual es clara: vigilar el diámetro abdominal a través de dieta y ejercicio para reducir la inflamación y proteger el corazón.
Fuente original: El Tiempo - Salud