La comida se convierte en la razón principal para viajar, según nuevas tendencias turísticas

Los colombianos cada vez eligen destinos por su gastronomía más que por monumentos. Según Booking.com, el 70 por ciento consideraría viajar a un lugar reconocido por su cocina. Ciudades como Cartagena, Medellín y Cali ofrecen experiencias que combinan mercados locales, clases de cocina y degustaciones de productos típicos. Esta tendencia también se refleja en destinos internacionales como Lima, Bangkok y Roma.
La gastronomía se ha posicionado como uno de los principales atractivos para decidir dónde viajar. Mientras antes los turistas planificaban sus viajes pensando en monumentos o lugares emblemáticos, ahora muchos buscan conectar con los destinos a través de sus sabores, ingredientes y tradiciones culinarias. Esta transformación en las preferencias de los viajeros ha generado una oferta cada vez más amplia de experiencias gastronómicas en todo el mundo.
De acuerdo con las Predicciones de Viaje 2026 de Booking.com, la comida influye cada vez más en las decisiones turísticas. Los números son contundentes: el 78 por ciento de los viajeros colombianos afirma que durante sus vacaciones compraría utensilios de cocina o productos de despensa como especias, conservas o artículos artesanales. Aún más revelador es que el 70 por ciento consideraría viajar a un destino reconocido específicamente por su gastronomía o sus productos culinarios.
A nivel internacional, los destinos han respondido con propuestas innovadoras. En Lima, Perú, considerada una de las capitales gastronómicas de América Latina, los viajeros pueden recorrer mercados locales, degustar frutas exóticas como la chirimoya y el aguaymanto, y participar en clases de cocina donde aprenden a preparar ceviche y lomo saltado. En Bangkok, Tailandia, los recorridos permiten probar más de 15 especialidades locales mientras guías explican el origen de cada plato. En Roma, Italia, ofrecen talleres para aprender a hacer pizza desde cero y el tradicional tiramisú.
Colombia también ha capitalizado esta tendencia con experiencias propias. En Cartagena, los visitantes pueden explorar mercados del Centro Histórico y Getsemaní, donde encuentran especias caribeñas, cafés del norte y dulces tradicionales. La ciudad también ofrece talleres de cocina caribeña que enseñan las técnicas propias de la región. En Medellín, barrios como El Poblado comercializan cafés de origen y chocolates artesanales, mientras que municipios cercanos ofrecen visitas a fincas cafeteras con catas del producto. En Villa de Leyva, Boyacá, los mercados campesinos venden quesos madurados, mieles y vinos artesanales. En Cali, las plazas de mercado ofrecen dulces derivados de la caña de azúcar y productos de cacao, con talleres donde aprender recetas tradicionales del Pacífico.
Este cambio en el turismo refleja algo más profundo que buscar simplemente disfrutar de buenos sabores. La gastronomía permite a los visitantes conocer los ingredientes locales, las tradiciones históricas y las formas de producción de cada región. Se trata de una conexión más auténtica con los lugares, donde la mesa se convierte en punto de encuentro con la cultura.
Fuente original: El Tiempo - Vida