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La amistad desaparece: por qué estamos más solos que nunca

Fuente: El Tiempo - Vida
La amistad desaparece: por qué estamos más solos que nunca
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Los expertos advierten sobre una "recesión de la amistad" en el mundo: las personas tienen cada vez menos amigos cercanos y dedican menos tiempo a relaciones reales. El trabajo excesivo, la cultura del individualismo, el tiempo en pantalla y las redes sociales han desplazado los espacios comunitarios. Sin embargo, la amistad es fundamental para la salud mental y física, y recuperarla requiere esfuerzo consciente y presencia real.

En las últimas décadas, las amistades han perdido terreno en la vida de las personas de forma casi silenciosa. Lo que expertos ahora llaman "recesión de la amistad" se caracteriza por una disminución notable de amigos cercanos, menos espacios de confianza profunda y una mayor sensación de soledad. Organizaciones como la American Psychological Association y el Pew Research Center han documentado este fenómeno, mientras que la Organización Mundial de la Salud lo considera un problema crítico de salud pública.

Aunque es natural que con la edad los amigos cercanos disminuyan por mudanzas, cambios de trabajo o formación de familia, lo preocupante es cómo la sociedad moderna ha acelerado este aislamiento. Según Bryce Fuemmeler, director de Investigaciones del Laboratorio de Liderazgo y Felicidad de la Universidad de Harvard, hay varias razones que se han ido acumulando. Primero, desaparecieron los espacios comunitarios donde la gente se reunía: clubes, iglesias, parques y centros comunitarios donde compartían intereses comunes. Segundo, el aumento del costo de vida obligó a muchas personas a trabajar más horas, reduciendo el tiempo disponible para amigos. Tercero, la carrera por el éxito profesional se convirtió en prioridad sobre todo lo demás. A esto se sumó una cultura que celebra la autosuficiencia y el individualismo excesivo, lo que hace que las relaciones interpersonales pierdan valor.

El tiempo en pantalla agravó todo. Actualmente, las personas pasan en promedio seis horas y treinta y ocho minutos diarios conectadas a internet, de las cuales al menos dos horas y veintiuno minutos están en redes sociales. En Estados Unidos, casi el 40 por ciento de los estadounidenses tienen amistades exclusivamente en línea, y los adolescentes ahora pasan solo cuarenta minutos al día en persona con amigos fuera de la escuela, comparado con ciento cuarenta minutos hace casi dos décadas. El problema es que las amistades digitales no reemplazan las presenciales. Como explica Robin Dunbar, profesor de Psicología Evolutiva en la Universidad de Oxford, "Si pasas toda la vida en línea, no vas a aprender realmente las habilidades que necesitas para vivir con otros porque allí, si alguien hace o dice algo que no te gusta, puedes cerrar la conversación, salir de la aplicación, apagar el interruptor... pero en la vida real no puedes solo salir, tienes que quedarte y aprender a gestionar la situación". El contacto físico y el lenguaje corporal son irreemplazables en las amistades genuinas.

La crisis de la amistad afecta diferente a hombres y mujeres, según Ana María Morales Rengifo, representante regional del Colegio Colombiano de Psicólogos. Los hombres son educados bajo mandatos de autosuficiencia que limitan la intimidad emocional en sus relaciones. Las mujeres, socializadas en el cuidado emocional, crean redes más íntimas pero con mayor riesgo de sobrecarga, especialmente cuando enfrentan maternidad o triple jornada laboral. Ambos grupos terminan vulnerables por razones diferentes.

Pero la amistad no es un lujo: es una necesidad humana básica. Las amistades regulan emociones, fortalecen el sentido de pertenencia y actúan como red de apoyo en crisis. La soledad prolongada impacta en depresión, ansiedad, estrés crónico y problemas de sueño. Dunbar señala que actividades compartidas como reír, cantar, bailar y contar historias activan endorfinas, los analgésicos naturales del cerebro, y además fortalecen el sistema inmunitario. Tener buenos amigos puede marcar la diferencia entre una buena y una mala salud.

Para salir de esta crisis, los expertos coinciden en que la amistad requiere tiempo, constancia y esfuerzo consciente. Fuemmeler sugiere que incluso si no tienes ganas, tomar la iniciativa y contactar a un amigo cambia cómo te sientes. Lo ideal es agendar encuentros en el calendario con la misma seriedad con que se trata el trabajo. Como concluye la psicóloga Morales, "Cultivar amistades es un acto profundamente humano. La amistad no compite, no posee y no exige exclusividad. Es una forma de amor horizontal que sostiene la vida colectiva". Ahora es el momento de llamar a ese amigo que no has visto en meses.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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