Japón aprueba primeros tratamientos con células reprogramadas para el corazón y Parkinson

Japón autorizó por primera vez dos terapias basadas en células iPS, tecnología que reprograma células adultas para comportarse como células madre. Una trata la insuficiencia cardíaca grave y otra los síntomas motores del Parkinson en pacientes que no responden a medicamentos convencionales. Los tratamientos aún requieren confirmación de seguridad en más pacientes, pero representan un avance mundial en medicina regenerativa después de veinte años de investigación.
Un hito histórico acaba de ocurrir en Japón. El 6 de marzo, el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar del país asiático aprobó por primera vez dos terapias médicas basadas en células iPS, marcando un momento crucial en la medicina moderna. Este logro llega exactamente veinte años después de que se anunciara la creación de las primeras células iPS en ratones, lo que hace el momento aún más simbólico para la comunidad científica mundial.
¿Qué son estas células iPS que generan tanta expectativa? Se trata de células adultas, como las de la piel o la sangre, que los científicos logran reprogramar para comportarse como células madre embrionarias. En otras palabras, las células normales se transforman en células capaces de multiplicarse indefinidamente y convertirse en distintos tipos de tejidos del cuerpo. El beneficio es enorme: permite desarrollar nuevos tratamientos y medicinas sin los dilemas éticos que conlleva el uso de embriones. Detrás de este descubrimiento está el científico japonés Shinya Yamanaka, quien ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2012 por esta investigación revolucionaria.
El primer tratamiento aprobado se llama ReHeart, desarrollado por la startup Qualipse vinculada a la Universidad de Osaka. Está diseñado para pacientes con insuficiencia cardíaca grave causada por miocardiopatía isquémica, es decir, daño al corazón por falta de flujo sanguíneo que no responde a los medicamentos habituales. Actualmente estos pacientes solo tienen opciones difíciles: un trasplante de corazón, que enfrenta la escasez de donantes, o un corazón artificial, que presenta riesgos de infección y afecta la calidad de vida. ReHeart funciona de manera diferente: tres láminas de células cardíacas cultivadas a partir de células iPS se colocan sobre la superficie del corazón durante una cirugía. Estas células liberan sustancias que estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos y reparan el tejido dañado. En un estudio con ocho pacientes, cuatro mostraron mejora significativa: su capacidad de consumir oxígeno aumentó más del 10 por ciento un año después del trasplante.
El segundo tratamiento es Amusepri, desarrollado por Sumitomo Pharma. Esta terapia utiliza células nerviosas dopaminérgicas, es decir, células que producen dopamina, derivadas de células iPS para tratar síntomas motores del Parkinson en pacientes que no responden adecuadamente a medicamentos como la levodopa. El Parkinson causa temblores, rigidez muscular y otros problemas de movimiento porque el cerebro pierde progresivamente las neuronas productoras de dopamina. A diferencia de los tratamientos actuales, que solo alivian los síntomas, esta terapia intenta reemplazar las células nerviosas perdidas implantándolas directamente en el cerebro mediante una cirugía de precisión. En un ensayo clínico en el Hospital Universitario de Kioto, cuatro de seis pacientes mejoraron en las escalas que miden síntomas motores dos años después, y todas las células implantadas permanecieron viables.
Es importante aclarar que estas aprobaciones son condicionales, no definitivas. Japón permite autorizaciones provisionales para terapias innovadoras, lo que significa que su seguridad y efectividad seguirán evaluándose en estudios más amplios. ReHeart, por ejemplo, será evaluado en un estudio con al menos 75 pacientes antes de obtener la aprobación definitiva. Según el ministro de Salud japonés, "un producto terapéutico basado en las células iPS del profesor Yamanaka se ha puesto en práctica por primera vez en el mundo", expresando la esperanza de que estos tratamientos beneficien a pacientes en Japón y otros países.
Los investigadores subrayan que este es apenas el comienzo. Jun Takahashi, director del Instituto de Investigación de Células iPS de la Universidad de Kioto, afirmó que la aprobación representa "un gran paso adelante", pero "es solo el principio de una nueva medicina". Después de veinte años desde su descubrimiento, las células iPS finalmente han dejado los laboratorios para llegar a pacientes, abriendo posibilidades que parecían lejanas hace solo unos años.
Fuente original: El Tiempo - Salud