FAC opera con solo dos Hércules mientras retira otros dos por antigüedad tras tragedia en Putumayo

La Fuerza Aeroespacial Colombiana tiene apenas dos de sus cuatro aviones Hércules C-130 volando actualmente. Los otros dos están en mantenimiento, mientras que el Ministerio de Defensa anunció el retiro definitivo de dos aeronaves más por razones de antigüedad y costos de mantenimiento. Todo ocurre después del accidente que dejó 69 militares muertos en Putumayo, lo que ha puesto en duda la capacidad operativa de la flota aérea militar.
La Fuerza Aeroespacial Colombiana enfrenta una realidad incómoda: actualmente solo tiene dos aviones Hércules C-130 en operación. Los otros dos de su pequeña flota están en mantenimiento programado, lo que reduce significativamente su capacidad para mover tropas, suministros y personal en zonas de difícil acceso. Las aeronaves FAC1005 y FAC1018 cargan solas con las responsabilidades que normalmente deberían distribuirse entre cuatro equipos.
Esta situación se agrava con el anuncio del ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, quien informó que dos Hércules más serán retirados de operación por razones técnicas: su antigüedad avanzada y los costos cada vez más altos de mantenerlos en vuelo. El funcionario aclaró que esta decisión ya estaba tomada antes del accidente ocurrido esta semana en Puerto Leguízamo, Putumayo, donde un C-130 se estrelló dejando 69 miembros de la fuerza pública muertos y 57 heridos.
Lo preocupante es que estos aviones son responsables de operaciones críticas. Solo en 2025 transportaron más de 17.000 personas y movilizaron más de 2.800 toneladas de carga hacia lugares donde no hay carreteras ni alternativas. En los primeros meses de 2026, ya han trasladado más de 4.800 personas y 476 toneladas. Sin esa capacidad aérea, regiones remotas del país quedan prácticamente incomunicadas.
El presidente Gustavo Petro sugirió públicamente que la antigüedad del avión que se estrelló pudo influir en el accidente, generando debate entre expertos. Sin embargo, las investigaciones aún no arrojan conclusiones definitivas sobre qué causó exactamente la tragedia. Mientras tanto, analistas advierten que el gobierno enfrenta un dilema presupuestal complejo: necesita dinero para mantener operativas las aeronaves que tiene, pero también requiere inversión para modernizar la flota con equipos nuevos que garanticen seguridad.
La FAC continuará sus operaciones con los recursos disponibles mientras avanzan los trabajos de mantenimiento y las investigaciones sobre lo ocurrido en Putumayo. La realidad es que la capacidad logística de la aviación militar está bajo presión, y el equilibrio entre lo que se puede gastar y lo que realmente se necesita para operar con seguridad será determinante en los próximos meses.
Fuente original: Portafolio - Economía