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El origen social sí importa: cómo los incentivos en clase pueden reducir las desigualdades educativas

Fuente: El Tiempo - Vida
El origen social sí importa: cómo los incentivos en clase pueden reducir las desigualdades educativas
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Un estudio internacional demuestra que los niños de familias con menos recursos muestran menor esfuerzo cognitivo en la escuela en comparación con sus compañeros más privilegiados, pero solo cuando no hay recompensas. La buena noticia es que pequeños incentivos como juguetes o reconocimiento social pueden cerrar esa brecha significativamente. Los investigadores sugieren que usar gamificación y valorar el progreso individual podría ayudar a construir un sistema educativo más equitativo.

¿Por qué algunos niños se esfuerzan más que otros en la escuela? Una investigación internacional liderada por la Universidad Carlos III de Madrid, en colaboración con el Centro de Investigación en Ciencias Sociales de Berlín, acaba de aportar una respuesta que muchos educadores sospechaban: el entorno socioeconómico juega un papel decisivo. Pero hay un factor esperanzador en los hallazgos: esa brecha puede reducirse significativamente con las estrategias correctas en el aula.

El estudio, publicado en la revista American Sociological Review, analizó a 1.360 estudiantes de quinto curso de primaria en Madrid y Berlín. Los investigadores midieron cómo estos niños se concentraban y se esforzaban en tareas cognitivas simples bajo tres condiciones diferentes: sin recompensas, con pequeños premios y en competiciones con reconocimiento social. Los resultados fueron claros: los escolares de familias con más recursos mostraban mayor esfuerzo cuando no había incentivo alguno. En cambio, cuando se ofrecían pequeños obsequios o reconocimiento, los niños de entornos menos privilegiados trabajaban con un nivel de implicación casi idéntico al de sus compañeros más aventajados.

Lo interesante es que estas diferencias no tienen que ver con la inteligencia o los rasgos de personalidad de los menores. Según el estudio, lo que realmente influye es el contexto en el que crecen. Los niños que viven con inseguridad económica o falta de atención familiar tiene más dificultad para mantener la concentración sostenida en una tarea. Por el contrario, los que crecen en entornos más seguros y con suficientes recursos desarrollan naturalmente una mayor disposición al esfuerzo continuo.

Jonas Radl, profesor titular de Sociología en la UC3M y autor principal del estudio, explica que esto tiene implicaciones claras para la educación. "Las recompensas, el aprendizaje lúdico y el reconocimiento social pueden contribuir a reducir las diferencias en el nivel de esfuerzo entre niñas y niños de distintas clases sociales". Radl propone que se use más la gamificación, es decir, diseñar los contenidos educativos de manera divertida aprovechando el instinto de juego que tienen la mayoría de las personas.

Los investigadores subrayan algo importante: sus resultados muestran que no se trata simplemente de que los niños menos aventajados no quieran esforzarse. El problema es que muchos crecen sin los recursos necesarios para desarrollar esa capacidad de concentración. Por eso, cambiar la forma en que se motiva y se reconoce el esfuerzo en las aulas podría ser un paso concreto hacia un sistema educativo más equitativo. Valorar no solo el rendimiento académico sino también el progreso individual de cada estudiante podría marcar la diferencia.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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