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El océano como inversión: por qué los negocios deben apostar por la economía azul

Fuente: El Tiempo - Vida
El océano como inversión: por qué los negocios deben apostar por la economía azul
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La economía oceánica movió 2,6 billones de dólares en 2020 y empleó a más de 100 millones de personas, pero recibe menos del 0,01 por ciento de las inversiones globales. Los expertos advierten que la degradación de los océanos podría poner en riesgo 8,5 billones de dólares en valor empresarial en los próximos 15 años. Una estrategia sostenible podría evitar más de 5,1 billones en pérdidas y generar ganancias ambientales, sociales y financieras significativas.

Los océanos no son solo recursos para explotar. Son máquinas económicas poderosas que generan riqueza, alimentan a poblaciones enteras y regulan el clima del planeta. Pero durante décadas han sido tratados como espacios de acceso libre donde se puede pescar, perforar y contaminar sin consecuencias. Esta mentalidad antiquada no solo es peligrosa para el medio ambiente: también es financieramente destructiva.

Los números hablan por sí solos. Según el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la economía oceánica se duplicó entre 1995 y 2020, aportando 2,6 billones de dólares al producto interno bruto mundial y generando empleo para más de 100 millones de personas. Si fuera un país independiente, ocuparía el quinto lugar en las economías más grandes del mundo.

Sin embargo, esta oportunidad económica gigantesca está siendo ignorada por los inversionistas. Actualmente, menos del 0,01 por ciento de las inversiones totales, menos del 1 por ciento de la financiación filantrópica internacional y menos del 1 por ciento de la asistencia oficial al desarrollo se destinan a proyectos de economía azul. Mientras tanto, el riesgo crece. Según un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza, la continua degradación oceánica podría poner en peligro hasta 8,5 billones de dólares de valor en el 66 por ciento de las empresas cotizadas a nivel mundial en los próximos 15 años. Sectores como la pesca comercial, el turismo, la infraestructura marítima y los puertos son especialmente vulnerables.

El dilema que enfrentan los inversionistas es claro: existe un "muro de transición" entre lo que rinde dinero en el corto plazo y lo que crea valor verdadero a largo plazo. El capital institucional está limitado por horizontes de inversión de siete a diez años, lo que desalienta apuestas en proyectos oceánicos que necesitan más tiempo para mostrar resultados.

Pero aquí está la buena noticia: una trayectoria más sostenible podría reducir el riesgo potencial en más de 5,1 billones de dólares. Eventos recientes, como el Foro de Economía Azul y Finanzas en Mónaco en junio de 2025 y la Conferencia sobre Cambio Climático en Belém, han demostrado que existen proyectos viables y rentables que protegen los océanos mientras generan ganancias.

Invertir en la resiliencia oceánica no es un gasto irrecuperable ni un sacrificio por el planeta. Es una estrategia financiera inteligente. Quienes actúen ahora definirán los estándares de la industria, crearán nuevos instrumentos de inversión y cosecharán los beneficios económicos de un océano saludable. La salud de los océanos y la salud de la economía global son, en realidad, la misma cosa.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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