El "no" repetido pierde poder: cómo los dueños de perros cometen este error sin saberlo

El adiestrador Max Sandí advierte que repetir constantemente la palabra "no" con los perros hace que pierdan su efectividad. Cuando los dueños usan este comando en múltiples situaciones sin claridad, el animal deja de asociarlo con una orden específica. Los expertos recomiendan usar técnicas de refuerzo positivo y anticipación en lugar de correcciones constantes para lograr un aprendizaje duradero.
Quién no ha dicho "no" una decena de veces al día mientras su perro intenta subirse al sofá, acercarse a la mesa o ladra sin parar. Parece lógico, pero según el adiestrador Max Sandí, justamente ahí está el problema. El especialista advierte que "el 'no' más efectivo con los perros es el que menos se utiliza". Cuando un comando se repite indiscriminadamente en diferentes contextos sin que el animal entienda qué acción específica está prohibida, simplemente deja de funcionar.
Lo que sucede es que el perro escucha la palabra tantas veces que se convierte en un ruido más del ambiente, sin significado real. Sandí explica que ante la repetición excesiva sin una consecuencia clara o un propósito definido, el animal pierde la asociación entre el sonido y la conducta que se espera que evite. El resultado es que el perro simplemente ignora la orden porque nunca aprendió exactamente qué debería hacer o dejar de hacer cuando la escucha.
La ciencia respalda esta observación. Según investigaciones sobre cómo piensan los perros, estos animales tienen la capacidad de reconocer y reaccionar a alrededor de 89 palabras y frases diferentes, pero solo cuando se usan de forma consistente y predecible. Los especialistas enfatizan que las señales humanas funcionan únicamente cuando se aplican con criterio y claridad.
En lugar de seguir repitiendo "no", los expertos sugieren cambiar la estrategia. La recomendación principal es identificar y eliminar los estímulos que provocan comportamientos no deseados antes de que ocurran. Por ejemplo, si el perro muerde los muebles, ofrecer alternativas como juguetes apropiados para morder. También recomiendan priorizar el refuerzo positivo: premiar las conductas correctas en lugar de corregir constantemente las incorrectas.
Estos métodos no solo enseñan mejor a largo plazo, sino que además refuerzan la relación entre dueño y mascota, mejorando el bienestar emocional del animal. Se trata de ser más estratégico en la comunicación, no de ser permisivos. Un "no" bien usado, dicho con claridad en momentos específicos, siempre tendrá más peso que decenas de "no" vacíos de significado.
Fuente original: El Tiempo - Vida