El calor extremo está limitando las horas del día para trabajar y vivir en Colombia

Un estudio científico revela que el aumento de temperaturas y humedad está reduciendo progresivamente las horas del año en que es seguro realizar actividades cotidianas. En Colombia, los adultos mayores enfrentan 561 horas anuales con condiciones de calor peligroso, casi el doble de las que registraban hace medio siglo. Los expertos advierten que el país, por su clima tropical, enfrenta una vulnerabilidad creciente que obligará a replantear los horarios laborales, el diseño urbano y los sistemas de salud.
El cambio climático está modificando una dimensión fundamental de la vida diaria: el tiempo disponible para realizar actividades normales sin que la salud corra peligro. Un estudio científico publicado en la revista Environmental Research: Health analiza más de 70 años de datos climáticos y demuestra que la combinación de temperaturas altas y humedad está reduciendo significativamente las horas del año en que las personas pueden trabajar, caminar o hacer tareas al aire libre sin riesgo. El análisis muestra que adultos jóvenes que en los años cincuenta estaban expuestos a unas 25 horas anuales de estas condiciones extremas, hoy enfrentan aproximadamente 50 horas. Para los mayores de 65 años el cambio es aún más drástico: pasaron de 600 a casi 900 horas anuales, es decir, cerca del 10 por ciento de todas las horas del año presentan ahora condiciones peligrosas.
Colombia aparece particularmente vulnerable. Según el estudio, los adultos mayores colombianos pasaban entre 1950 y 1979 alrededor de 330 horas al año bajo condiciones de calor peligroso. En el período más reciente entre 1995 y 2024 esa cifra aumentó a 561 horas. El médico Camilo Prieto, profesor de la Universidad Javeriana, explica que el problema ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad natural de enfriamiento. "El estudio muestra que el calentamiento global está reduciendo el número de horas al año en que las personas podemos realizar actividades normales sin riesgo térmico. Nuestra capacidad de intercambiar calor y humedad con el entorno se reduce y el mecanismo a partir del cual lo realizamos es el sudor", señala Prieto. Cuando este proceso falla, puede aparecer un golpe de calor, que según el especialista puede desencadenar complicaciones severas: "Un golpe de calor puede estar vinculado con un evento cerebrovascular, con enfermedad cardiovascular y, evidentemente, también puede llegar a quitarle la vida a una persona".
El impacto será particularmente grave en poblaciones vulnerables. El médico Erwin Hernández, de la Universidad de La Sabana, subraya que Colombia reúne factores que amplifican los efectos: altas temperaturas, humedad elevada en muchas regiones y estructuras urbanas que concentran el calor. Además, la mayoría de trabajadores informales y de bajos ingresos laboran al aire libre, lo que los expone directamente. Hernández advierte que aunque en Colombia aún no se reportan muertes directamente atribuidas al calor con la frecuencia vista en Europa o Estados Unidos, ya hay señales de alerta como aumentos en deshidratación y complicaciones cardiovasculares durante episodios de calor intenso. Las viviendas con poca ventilación y sin acceso a sistemas de enfriamiento multiplicarán los riesgos para estas comunidades.
Los expertos coinciden en que las soluciones requieren transformaciones estructurales. El climatólogo Benjamín Quesada, director del pregrado en Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario, plantea que los horarios laborales tendrán que adaptarse: "Los horarios de trabajo tendrán que adaptarse más al clima. Ya vemos que en algunas regiones hay jornadas más tempranas o pausas obligatorias durante las horas de mayor calor". El rediseño urbano también es crítico. Quesada sugiere aumentar arbolado, crear corredores de ventilación y usar materiales que reflejen el calor como techos blancos y verdes. Las ciudades latinoamericanas pueden ser entre cuatro y siete grados centígrados más calientes que las zonas rurales debido al concreto y asfalto que absorben el calor.
Los sistemas de salud necesitan urgentemente prepararse. Prieto advierte sobre el reto de anticipar picos de enfermedades asociadas al calor que pueden saturar los servicios de urgencias. Quesada propone que Colombia desarrolle un sistema de monitoreo para identificar casos de golpe de calor y agravamiento de enfermedades cardiovasculares, además de planes de acción con sistemas de alerta temprana, como ya lo hacen otros países. Para los especialistas, el fenómeno representa uno de los cambios más tangibles del cambio climático en la vida cotidiana de los colombianos. Sin adaptación urbana, protección laboral efectiva y fortalecimiento de los sistemas de salud, millones de personas, especialmente adultos mayores y trabajadores informales, verán cada vez más limitadas sus posibilidades de vivir una vida normal.
Fuente original: El Tiempo - Vida