Dormir con mascotas: los beneficios emocionales que pueden costar calidad de sueño

Más de la mitad de dueños de mascotas las dejan dormir en la cama, lo que puede reducir ansiedad y estrés. Sin embargo, especialistas advierten que los animales interrumpen el descanso y pueden transmitir infecciones. La solución está en buscar un balance: permitir que duerman en la habitación, pero en su propio espacio.
Compartir la cama con perros o gatos se ha convertido en una práctica muy común entre los colombianos. Alrededor del 56 por ciento de quienes tienen mascota duerme con ella, según información del científico Merijn Van de Laar, especialista en terapia del sueño. Esta costumbre tiene un lado atractivo desde lo emocional: el contacto cercano con los animales ayuda a reducir estrés, ansiedad y presión arterial, y genera una mayor sensación de bienestar. Para muchas personas, especialmente quienes viven solas o sufren soledad, la mascota en la cama representa un importante apoyo emocional que las ayuda a sentirse más seguras.
En casos particulares, como en personas con estrés postraumático o pesadillas, los perros entrenados pueden detectar las señales de una pesadilla y despertar a su dueño, convirtiendo el espacio de descanso en un lugar más protector. Los niños también se benefician emocionalmente cuando comienzan a dormir solos, pues la presencia de un animal les proporciona confort y seguridad.
El problema es que no todas las mascotas afectan el sueño de la misma manera. Los perros de más de seis meses generalmente no causan mayores problemas, pero su presencia en la cama durante toda la noche puede disminuir la calidad objetiva del descanso. Los gatos son más problemáticos porque tienen hábitos nocturnos: permanecen más alertas, se mueven constantemente y se pasean mientras sus dueños intentan dormir, generando interrupciones que fragmentan el sueño.
Según el Instituto de Investigaciones del Sueño, los ciclos de sueño de los animales no coinciden con los humanos, lo que altera la calidad del descanso. Las investigaciones muestran que quienes duermen con perros o gatos tardan más en quedarse dormidos y experimentan más interrupciones por los movimientos y sonidos que producen sus compañeros peludos.
Además del impacto en el sueño, está el tema de la salud. Aunque los animales estén vacunados y en buen estado, pueden portar naturalmente parásitos, bacterias y virus que en ciertos casos se transmiten a los humanos. El contacto muy cercano, como besarlos o permitir que laman el rostro, facilita posibles contagios de infecciones.
Los especialistas sugieren un punto medio: mantener a la mascota en la habitación para aprovechar los beneficios emocionales, pero en su propio espacio, no en la cama. También recomiendan mantener buena higiene en el hogar, cumplir con el calendario de vacunación del animal, revisar regularmente su pelaje para detectar parásitos, y realizar controles veterinarios periódicos. De esta forma, usted y su mascota pueden disfrutar de la compañía sin sacrificar la calidad del sueño.
Fuente original: El Tiempo - Vida