Descubrimiento arqueológico revela que hace 7.000 años los roles de género eran más flexibles

Un estudio de 125 esqueletos hallados en cementerios neolíticos de Hungría sugiere que hace 7.000 años algunas comunidades no tenían reglas estrictas sobre qué tareas realizaban hombres y mujeres. El análisis de huesos y objetos funerarios muestra diferencias en prácticas de entierro, pero también casos excepcionales donde mujeres fueron enterradas con herramientas típicamente asociadas a hombres. Los investigadores concluyen que las diferencias de género existían, pero se manifestaban de formas diversas según el contexto cultural de cada región.
Un nuevo análisis arqueológico realizado en el este de Hungría ofrece perspectivas interesantes sobre cómo las comunidades prehistóricas organizaban sus sociedades. Investigadores examinaron 125 esqueletos encontrados en dos cementerios del período Neolítico y descubrieron indicios de que los roles entre hombres y mujeres no eran tan rígidos como se había creído tradicionalmente. El estudio fue publicado en febrero en la revista American Journal of Biological Anthropology.
Los cementerios analizados corresponden a dos épocas diferentes: uno data entre 5300 y 5070 antes de Cristo, y el otro entre 4800 y 4650 antes de Cristo. Durante ese tiempo, poblaciones provenientes de Anatolia habitaban las llanuras de lo que hoy es Hungría, y habían introducido un modo de vida completamente nuevo basado en la agricultura, animales domesticados, cerámica y herramientas de piedra pulida.
Para entender las actividades que realizaban estas personas, los investigadores no solo estudiaron los esqueletos sino también los objetos que acompañaban a los muertos en sus tumbas. En algunos esqueletos masculinos encontraron una elongación en el brazo derecho, una modificación ósea que sugiere lanzamientos repetidos de objetos como palos o lanzas. En algunas mujeres detectaron cambios en los dedos de los pies, relacionados con trabajos prolongados de rodillas, como moler granos. Estos detalles revelan cómo era la vida cotidiana hace miles de años.
Las prácticas de entierro también mostraban patrones diferenciados. La mayoría de los hombres eran colocados sobre el lado derecho y acompañados de herramientas de piedra pulida, mientras que las mujeres generalmente se enterraban sobre el lado izquierdo con cinturones adornados con cuentas de concha. Sin embargo, en uno de los cementerios surgieron casos que no seguían estas normas.
Lo más interesante del hallazgo es que se encontraron dos esqueletos masculinos y cinco femeninos enterrados de formas que no coincidían con las prácticas habituales. Uno de los casos más notables fue el de una mujer adulta mayor que fue enterrada con herramientas de piedra pulida, un ajuar típicamente asociado a los hombres. El análisis de sus huesos mostró además que sus pies presentaban patrones de actividad de rodillas similar al de algunos individuos masculinos del mismo sitio.
Para los investigadores, estos hallazgos sugieren que no existía una regla estricta que vinculara las posiciones funerarias con el sexo biológico. Aunque las diferencias de género existían en el Neolítico temprano, entre aproximadamente 6500 y 5500 antes de Cristo, estas podían manifestarse de formas muy diversas según la región y el contexto cultural específico de cada comunidad.
Fuente original: El Tiempo - Vida