Córdoba abre puertas a delegados africanos para aprender sobre conservación de manglares

Catorce representantes de cinco países africanos participaron en un curso de capacitación en carbono azul en San Antero y San Bernardo del Viento. El encuentro permitió compartir experiencias de conservación de manglares entre comunidades colombianas y africanas. La iniciativa busca fortalecer la cooperación entre países del Sur mediante la protección de ecosistemas costeros estratégicos.
Un intercambio de conocimientos reunió esta semana en Córdoba a delegados de Ghana, Senegal, Guinea, Liberia y Sierra Leona con comunidades locales que llevan años cuidando los manglares del Caribe colombiano. Los catorce participantes africanos asistieron al Curso de Capacitación en Carbono Azul, desarrollado en los municipios de San Antero y San Bernardo del Viento, con el objetivo de aprender directamente de las experiencias que han consolidado estas regiones en la restauración y conservación de estos bosques costeros.
La iniciativa fue coordinada por la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, en alianza con Conservación Internacional, el programa Vida Manglar, Fundación Omacha e Invemar. Durante los encuentros, los delegados africanos realizaron una jornada práctica de siembra de manglares y participaron en demostraciones sobre restauración, gobernanza comunitaria y monitoreo de estos ecosistemas. El intercambio se desarrolló bajo una metodología llamada "Entre raíces y mareas: Diálogos sobre manglares Colombia-África", que privilegia el aprendizaje en campo sobre las presentaciones teóricas.
María Claudia Díazgranados, directora sénior del Programa de Carbono Azul de Conservación Internacional, destacó la importancia de estos encuentros presenciales. "Cuando uno va al campo y ve con los propios ojos las experiencias que otros han construido, genera ideas nuevas, esa nueva mentalidad para replicar cosas o llevarse experiencias para sus países. Yo creo que ese es un valor fundamental de esta cooperación Sur-Sur", afirmó.
Las comunidades locales también compartieron sus propias acciones de protección. Óscar Contreras Sobrina, integrante de Asmausan, explicó que "estamos pendientes de los manglares; cuando se están secando por el salitral, le avisamos a la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge". José Guerera, representante de Asomapestin, una organización que trabaja el aprovechamiento sostenible de la madera del manglar, resumió la filosofía del trabajo comunitario: "Si usted le saca a su empresa y no le mete, pues se acaba" y añadió que buscan "tener algo sostenible".
El encuentro mostró también los resultados del programa Vida Manglar, considerado el primer proyecto de carbono azul certificado internacionalmente en el Caribe. Esta iniciativa protege 7.561 hectáreas de manglar en la Bahía de Cispatá y zonas aledañas al delta del río Sinú, con el objetivo de evitar la emisión de 939.296 toneladas de CO₂ durante sus años de operación. El intercambio demostró que la acción climática y el bienestar de las comunidades pueden avanzar de manera conjunta en la protección de ecosistemas costeros estratégicos.
Fuente original: El Tiempo - Vida