Cómo proteger a toda la familia antes, durante y después de un terremoto

Ante los terremotos que afectaron recientemente a Venezuela, Unicef enfatiza en la importancia de prepararse con planes de emergencia familiares, kits de suministros y conocer los procedimientos correctos durante un sismo. También advierte sobre el impacto emocional en los niños y la necesidad de brindarles apoyo psicológico después de estos eventos.
Los terremotos son eventos naturales impredecibles que pueden causar daños graves, como ocurrió recientemente en Venezuela donde se reportaron cientos de víctimas. Ante esta realidad, Unicef recomienda que las familias, especialmente aquellas con menores en casa, adopten medidas preventivas para reducir riesgos y estar preparadas para actuar con rapidez.
Lo primero es conocer si la zona donde vive está propensa a terremotos y seguir las orientaciones de las autoridades locales. Si habita en regiones costeras, también debe informarse sobre la posibilidad de tsunamis. Un paso fundamental es elaborar un plan familiar que incluya rutas para evacuar la vivienda, puntos de encuentro donde reunirse si se separan y una forma de comunicarse cuando fallen los teléfonos. Identifique los lugares más seguros dentro de su casa, como bajo mesas resistentes, y verifique que la estructura del inmueble cumpla con normas antisísmicas. Prepare además un kit de emergencia que incluya agua, alimentos que no se dañen fácilmente, medicamentos, botiquín de primeros auxilios, linterna, pilas, documentos de identidad y dinero en efectivo para al menos tres días.
Con los niños, hable sobre qué es un terremoto usando palabras que entiendan según su edad y realice simulacros periódicos para que sepan cómo actuar. Durante un sismo estando dentro de edificios, la recomendación es agacharse, protegerse bajo un mueble resistente y agarrarse hasta que termine el movimiento. Nunca use ascensores. Si está al aire libre, diríjase a espacios abiertos lejos de edificios, árboles, postes y cables eléctricos. Si conduce, detenga el vehículo en un lugar seguro, active el freno de mano y permanezca adentro hasta que cesen los movimientos.
Una vez finalice el terremoto, verifique que no haya incendios, fugas de gas o estructuras inestables. Atienda a los heridos inmediatamente, informe a sus contactos que está bien y manténgase atento a la información oficial sobre refugios y centros de salud. Si los servicios eléctricos o de comunicación se interrumpen, use el teléfono solo cuando sea necesario y prefiera mensajes de texto, que requieren menos capacidad de red.
Más allá de las lesiones físicas, Unicef advierte que los terremotos impactan emocionalmente a los niños y adolescentes. Hable con ellos abiertamente sobre lo sucedido, permita que expresen sus sentimientos y responda sus preguntas con honestidad. Brinde tranquilidad, recuérdeles que los terremotos son fenómenos naturales y ofrezca apoyo afectivo mediante el acompañamiento. Observe señales de angustia prolongada como ansiedad persistente, ataques de pánico o cambios importantes en el comportamiento, y busque ayuda profesional si estos síntomas continúan durante varios meses.
Fuente original: El Tiempo - Vida