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Cómo hablar con los niños sobre tragedias: guía práctica para padres

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo

La Academia Americana de Pediatría ofrece orientación a padres sobre cómo comunicar noticias difíciles a los menores según su edad. Lo fundamental es conocer qué ya han escuchado, responder con claridad sin detalles gráficos, y estar atento a cambios en el comportamiento que indiquen dificultades emocionales. Es importante iniciar estas conversaciones temprano y mantener un diálogo abierto.

Cuando ocurren tragedias o crisis, muchos padres se sienten perdidos sin saber qué decirles a sus hijos ni cuánta información compartir. La Academia Americana de Pediatría sugiere que lo más importante es filtrar la información de manera que los niños puedan comprenderla y procesarla según su etapa de desarrollo.

El primer paso es siempre preguntar al niño qué ya ha escuchado sobre lo ocurrido, sin importar su edad. La mayoría de los menores ya conocerá algo sobre el evento, ya sea por conversaciones casuales, otros niños o medios de comunicación. Después debe preguntar si tiene preguntas específicas. En este punto, es mejor mantener un diálogo simple y directo, evitando detalles gráficos innecesarios. Los padres deben limitar la exposición de los niños a imágenes perturbadoras en televisión, redes sociales o internet. Con los niños más grandes que ven noticias, una opción útil es grabar los noticieros con anticipación para revisarlos primero y luego verlos juntos, haciendo pausas para conversar cuando sea necesario.

Para los niños pequeños en edad preescolar, es mejor que reciban información de sus padres antes que de otros niños o medios. Aunque la información debe ser precisa, no puede ser tan vaga que el menor no entienda por qué es importante. Un padre podría decir: "Es normal que estas cosas te preocupen. Estamos aquí para apoyarnos mutuamente". Con niños de primaria y adolescentes, los padres pueden dar más contexto sobre lo que sucedió, explicando dónde ocurrió y qué están haciendo las autoridades al respecto.

En el caso de niños con discapacidades o retrasos del desarrollo, la explicación debe ajustarse al nivel de funcionamiento del niño, no a su edad cronológica. Para niños con trastorno del espectro autista, los padres deben recordar que las formas habituales de consuelo, como abrazos, pueden no funcionar de la misma manera y deben intentar estrategias que hayan calmado al niño anteriormente.

Los padres deben estar atentos a señales de que un niño está teniendo dificultades para procesar lo ocurrido. Estos signos incluyen problemas para dormir, pesadillas, quejas de cansancio o dolores sin causa aparente, cambios en los hábitos alimentarios, comportamientos regresivos o más inmaduro, mayor dependencia de los padres, o cambios en el estado emocional como tristeza, depresión o ansiedad excesiva. En adolescentes, también pueden aparecer cambios en hábitos de tabaco, alcohol o sustancias.

Si está preocupado porque su hijo no está manejando bien la situación, lo recomendable es hablar con el pediatra o buscar apoyo de un profesional de salud mental en la escuela o la comunidad. Lo importante es no esperar a ver señales de alerta, sino iniciar la conversación pronto y mantener el diálogo abierto mientras el niño procesa lo que ha ocurrido.

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