Cinco señales de alerta en los riñones que no debe ignorar: cómo detectarlas a tiempo

Los riñones enferman silenciosamente y muchas personas no conocen las señales de peligro hasta que el daño es grave. Náuseas, fatiga, cambios en la orina e hinchazón son síntomas clave que requieren evaluación médica. La buena noticia es que reducir sodio, controlar el azúcar y abandonar el tabaco y el alcohol pueden prevenir complicaciones o frenar la enfermedad.
Los riñones son órganos silenciosos. Trabajan filtrando residuos de la sangre y controlando la presión arterial sin que casi nos demos cuenta, pero cuando empiezan a fallar, muchas personas no lo notan hasta que el daño ya es considerable. Expertos en salud advierten que la insuficiencia renal avanza lentamente, frecuentemente sin síntomas evidentes, lo que la convierte en una enfermedad particularmente peligrosa si no se detecta a tiempo.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hay cinco señales que deben encender las alarmas. Lo más común es sentir náuseas o vómitos persistentes, fatiga extrema y debilidad sin razón aparente, cambios notables en la cantidad de orina que produce, espasmos y calambres musculares, e hinchazón en pies y tobillos acompañada de presión arterial alta. El problema es que estos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades, por eso los médicos insisten en que "la única manera de ver realmente si usted padece de alguna enfermedad renal, es a través de exámenes médicos", según advierte la American Kidney Fund, organización estadounidense dedicada a la prevención y tratamiento de estas patologías.
Las pruebas son especialmente importantes si tiene diabetes, presión arterial alta o antecedentes familiares de enfermedad renal. Aunque una enfermedad renal crónica no tiene cura, según la OPS, el tratamiento se enfoca en controlar los síntomas, reducir complicaciones y frenar su avance. Aquí es donde entran en juego los cambios en los hábitos diarios.
El control del sodio es la defensa más efectiva. Cambiar la sal de mesa por hierbas frescas, especias o cítricos marca una diferencia importante. Si compra vegetales enlatados o empacados, enjuaguelos con agua antes de consumirlos para eliminar el exceso de sodio. Leer las etiquetas de los productos es fundamental, priorizando aquellos bajos en sodio, pero tenga cuidado: algunos sustituyen la sal con potasio, un mineral que debe limitarse estrictamente si ya tiene problemas renales.
Reducir el azúcar agregado en su dieta también es clave. Según los expertos, esto ayuda a prevenir enfermedades del corazón, controlar la diabetes y mantener un peso saludable, todos factores que protegen los riñones. Igualmente importante es abandonar el tabaco y el alcohol. Ambos elevan la presión arterial y dañan los vasos sanguíneos progresivamente, aumentando el riesgo de enfermedad renal a largo plazo.
La detección temprana y estos cambios en el estilo de vida pueden marcar la diferencia entre mantener una vida normal o enfrentar complicaciones serias. Si experimenta alguno de estos síntomas, consulte a su médico y solicite las pruebas necesarias para evaluar la función de sus riñones.
Fuente original: El Tiempo - Salud