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Científicos logran medir con precisión una capa clave en el interior del Sol

Fuente: El Tiempo - Vida
Científicos logran medir con precisión una capa clave en el interior del Sol
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Un equipo internacional de investigadores utilizó más de veinticinco años de observaciones para estudiar la tacoclina solar, una capa delgada ubicada a 200.000 kilómetros bajo la superficie del Sol. Este hallazgo es importante porque la tacoclina está relacionada con la generación del campo magnético solar y los fenómenos que afectan la Tierra, como las tormentas solares. El estudio sugiere que esta capa es mucho más delgada de lo que se creía anteriormente.

Un grupo de astrónomos liderado por los doctores Sylvain G. Korzennik del Center for Astrophysics de Harvard & Smithsonian y Antonio Eff-Darwich Peña de la Universidad de La Laguna e Instituto de Astrofísica de Canarias ha logrado caracterizar con una precisión nunca antes alcanzada una estructura fundamental en las entrañas del Sol. El estudio, publicado en The Astrophysical Journal, representa un avance importante en la comprensión de cómo funciona el interior de nuestra estrella más cercana.

La investigación se enfoca en la tacoclina solar, una capa muy delgada ubicada aproximadamente a 200.000 kilómetros por debajo de la superficie solar, donde las temperaturas alcanzan alrededor de 2 millones de grados Celsius. Aunque parezca profunda, esta región es crucial porque en ella ocurre una transición entre dos formas diferentes de rotación. Este cambio de rotación es determinante para entender cómo se genera el campo magnético del Sol y qué impulsa los ciclos de actividad que experimentamos desde la Tierra.

Los científicos utilizaron una técnica llamada heliosismología, que funciona como un estetoscopio cósmico. Así como los patrones de vibración de un instrumento musical revelan su estructura interna, los patrones de oscilación en la superficie del Sol permiten conocer lo que sucede en sus capas profundas. Para lograr esta medición tan precisa, el equipo analizó datos de tres fuentes complementarias: la red terrestre GONG que opera en varios lugares del planeta incluyendo el Observatorio del Teide en España, y dos satélites espaciales: el SOHO de la Agencia Espacial Europea y la NASA, y el SDO de la NASA.

El procesamiento de esta inmensa cantidad de información requirió técnicas computacionales innovadoras especialmente diseñadas para este trabajo, permitiendo mejorar la resolución sin que el ruido de las mediciones contaminara los resultados. Como señaló Eff-Darwich, "todavía resulta increíble que se pueda explorar lo que sucede a cientos de miles de kilómetros bajo la superficie del Sol, que a su vez se encuentra a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra".

Más allá de la curiosidad científica, estos hallazgos tienen implicaciones prácticas importantes. La tacoclina está íntimamente conectada con los procesos que generan las tormentas solares y las eyecciones de masa coronal, fenómenos que pueden dañar satélites, sistemas de comunicación y redes eléctricas en la Tierra. Comprender mejor estas estructuras ayuda a mejorar la predicción de la meteorología espacial, es decir, el impacto que la actividad magnética solar tiene sobre nuestro planeta.

Los resultados del estudio revelaron sorpresas. La tacoclina mostró una estructura más compleja que la esperada, con diferencias entre las latitudes bajas y altas del Sol. Además, parece ser extraordinariamente delgada, posiblemente menor al uno por ciento del radio solar. Korzennik comentó que "esta nueva medición desconcertará aún más a los teóricos y modelizadores cuando intenten explicar por qué la tacoclina es como es".

Aunque el estudio abre nuevas puertas para comprender el interior solar, los investigadores reconocen que aún falta información. Los datos actuales aún no permiten detectar de manera definitiva cambios en la tacoclina asociados con los ciclos de actividad solar, por lo que el trabajo continúa. Mejorar estas herramientas de análisis es esencial para seguir profundizando en la dinámica interna del Sol y, en última instancia, para anticipar mejor los efectos de su actividad sobre la Tierra.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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