Científicos descubren cómo el estrés daña el sistema inmunológico a través del intestino

Un estudio de la Universidad Sun Yat-sen en China reveló que el estrés crónico altera la comunicación entre el cerebro y el intestino, afectando la producción de células de defensa del cuerpo. Los investigadores encontraron que el estrés reduce una bacteria intestinal importante llamada Lactobacillus reuteri y acelera el envejecimiento de las células madre en la médula ósea. Aunque el hallazgo se realizó en modelos animales, abre puertas para desarrollar nuevas estrategias que protejan el sistema inmunitario durante períodos de estrés prolongado.
Cuando vivimos situaciones estresantes durante mucho tiempo, el cuerpo no solo sufre a nivel emocional. Un estudio publicado en la revista científica Cell Stem Cell mostró que el estrés psicológico prolongado altera la forma en que el cerebro y el intestino se comunican, desencadenando cambios que afectan directamente la capacidad del cuerpo para defenderse de infecciones y enfermedades. Los investigadores de la Universidad Sun Yat-sen en China trabajaron con modelos animales para entender cómo el estrés crónico impacta el sistema inmunitario a nivel celular.
El equipo descubrió que cuando una persona está bajo estrés constante, el organismo permanece en estado de alerta continua, lo que altera la regulación de hormonas, el equilibrio de bacterias intestinales y la respuesta inmunitaria en general. Los científicos observaron que ciertas regiones del cerebro relacionadas con la respuesta al estrés reducen su actividad, y esto tiene consecuencias directas en la médula ósea, donde se producen las células que forman nuestra sangre y sistema de defensa.
Uno de los hallazgos más interesantes fue detectar que el estrés disminuye la presencia de una bacteria intestinal llamada Lactobacillus reuteri, considerada importante para mantener el equilibrio del intestino. También redujeron los niveles de espermidina, un compuesto natural que el cuerpo usa para eliminar células dañadas. Según Meng Zhao, autor principal de la investigación, los cambios en la microbiota intestinal desempeñaron un papel central en la comunicación entre el cerebro y la médula ósea durante el estrés psicológico.
La investigación mostró que estos cambios llevaron a una pérdida de células madre productoras de células inmunitarias y una reducción en la producción de linfocitos, componentes fundamentales del sistema de defensa. Linjia Jiang, coautora del estudio, señaló que inhibir solo dos regiones específicas del cerebro fue suficiente para reproducir gran parte de las alteraciones que se observan en la médula ósea cuando una persona está estresada.
Aunque estos resultados provienen de estudios con animales, los investigadores reconocen que aún necesitan determinar si estos mecanismos ocurren también en seres humanos y cómo el estrés modifica los circuitos neuronales en diferentes enfermedades. Según Zhao, aunque hace falta un amplio trabajo antes de que esto pueda aplicarse clínicamente, los resultados ofrecen una base para desarrollar nuevas estrategias destinadas a reducir el envejecimiento y la disfunción del sistema inmunitario asociados al estrés. Jiang agregó que estos hallazgos respaldan la idea de que manejar adecuadamente el estrés psicológico podría ayudar a conservar la función inmunológica y favorecer un envejecimiento más saludable.
Fuente original: El Tiempo - Salud