ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Una herida silenciosa en el pie: cómo la falta de sensibilidad puede llevar a la amputación

Fuente: El Tiempo - Salud
Una herida silenciosa en el pie: cómo la falta de sensibilidad puede llevar a la amputación
Imagen: El Tiempo - Salud Ver articulo original

Cuando los pies pierden sensibilidad por diabetes, tabaquismo u otras enfermedades, lesiones pequeñas como rozaduras o ampollas pueden agravarse sin que la persona se dé cuenta. La traumatóloga Inés Moreno Sánchez advierte que una revisión diaria de los pies es fundamental para prevenir infecciones graves que terminen en amputación. Aunque la mortalidad después de una amputación ha bajado del 80 por ciento hace diez años al 70 por ciento actual, sigue siendo alta.

Una rozadura, una ampolla o incluso una pequeña herida en el pie pueden parecer cosas sin importancia. Pero cuando existe pérdida de sensibilidad, estas lesiones menores se convierten en un peligro silencioso que puede evolucionar durante semanas sin ser notada y terminar en amputación.

La traumatóloga Inés Moreno Sánchez relata el caso de Antonio, un taxista de 58 años con diabetes tipo 2 mal controlada, quien llegó a urgencias con una infección avanzada en un dedo del pie izquierdo. Aunque el paciente afirmaba no sentir dolor, el tejido ya estaba gravemente comprometido y fue necesario amputar el dedo. Este caso no es aislado. Moreno señala que este tipo de situaciones son frecuentes tanto en los servicios de urgencias como en las consultas médicas.

El problema de fondo es que varias enfermedades y condiciones pueden dañar los nervios periféricos, esos que llevan las sensaciones desde los extremidades al cerebro. La diabetes es la más común, pero también están el consumo excesivo de alcohol, algunos tratamientos de quimioterapia, la deficiencia de vitamina B12, determinadas enfermedades genéticas y la exposición a tóxicos industriales. Incluso el tabaquismo incrementa el riesgo, sin necesidad de tener diabetes de por medio. Cuando estos nervios se dañan, los pies pierden sensibilidad y heridas que normalmente causarían dolor pueden agravarse sin que la persona lo perciba.

Lo que complica aún más las cosas es que muchas personas revisan diariamente su rostro pero no prestan la misma atención a sus pies. Esta falta de observación favorece que infecciones originadas por pequeños golpes o rozaduras progresan durante semanas sin recibir atención médica. Moreno explica que el daño suele comenzar en los nervios de los dedos de los pies y las manos, pero mientras una lesión en las manos se detecta rápidamente, las heridas en los pies pueden pasar inadvertidas, especialmente cuando existe neuropatía (daño de los nervios).

Los números reflejan la gravedad de estas amputaciones. Aunque la mortalidad después de una amputación ha disminuido respecto a años anteriores, continúa siendo preocupante. Hace aproximadamente una década, la mortalidad a cinco años rondaba el 80 por ciento, mientras que actualmente se sitúa cerca del 70 por ciento.

La recomendación de los especialistas es clara: una revisión diaria de los pies puede ser determinante para prevenir complicaciones. Moreno lo resume así: "el pie es un centinela de la salud que, cuando deja de hablar, el cuerpo empieza a morir", refiriéndose a la importancia de detectar a tiempo la pérdida de sensibilidad y cualquier lesión que pueda aparecer.

Fuente original: El Tiempo - Salud

Noticias relacionadas