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Cambiar el alimento de tu mascota requiere paciencia: así evitas problemas digestivos

Fuente: El Tiempo - Vida
Cambiar el alimento de tu mascota requiere paciencia: así evitas problemas digestivos
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Modificar la comida de perros y gatos no es tan simple como parece. Un cambio abrupto puede causar vómitos, diarrea y rechazo a comer. Lo ideal es hacer una transición gradual durante una semana, mezclando paulatinamente el alimento antiguo con el nuevo. Los gatos necesitan especial cuidado porque tienden a rechazar cambios repentinos.

Cambiar el alimento de una mascota parece fácil, pero esta decisión requiere planificación cuidadosa. Algunos dueños piensan que sus perros o gatos se aburren de comer siempre lo mismo, pero la verdad es que un cambio mal hecho puede causar problemas serios en el sistema digestivo del animal.

Las razones para cambiar de comida son variadas y válidas. Cuando una mascota crece de cachorro a adulto, sus necesidades nutricionales cambian completamente. También es necesario modificar la dieta si el animal tiene sobrepeso, problemas de salud específicos como enfermedades renales o diabetes, o si desarrolla intolerancia al alimento que venía consumiendo. Otros motivos incluyen cambios en el nivel de actividad física, esterilización, o simplemente la búsqueda de mejor calidad o ajustes al presupuesto familiar.

El problema surge cuando se hace de un día para otro. El sistema digestivo de perros y gatos necesita tiempo para adaptarse a una nueva dieta. Según información de la Asociación Estadounidense de Hospitales de Animales, un cambio abrupto puede generar vómito, diarrea, gases excesivos, indigestión e incluso que el animal rechace completamente la comida. En los gatos este rechazo es especialmente grave porque la falta de alimentación se considera una emergencia veterinaria.

La forma más segura es hacer una transición gradual durante siete días. El esquema recomendado funciona así: los dos primeros días mezcla 75 por ciento del alimento antiguo con 25 por ciento del nuevo. Los días tres y cuatro usa mitad y mitad. Los días cinco y seis invierte la proporción a 25 por ciento del antiguo y 75 por ciento del nuevo. A partir del día siete ofrece únicamente el alimento nuevo. Si durante este proceso observas problemas digestivos, extiende cada fase dos o tres días más, e incluso considera alargar el proceso completo hasta tres semanas.

Con los gatos el proceso es aún más delicado. Estos animales tienen lo que los veterinarios llaman neofobia, que significa miedo o aversión a las cosas nuevas. En lugar de mezclar los alimentos en el mismo plato, coloca el concentrado nuevo y el antiguo en comederos separados. Esto permite que el gato se adapte a su ritmo sin presiones. No fuerces al animal a comer y observa atentamente su comportamiento alimenticio.

Más allá del cambio gradual, hay otros detalles importantes. Mantén la cantidad de la ración adecuada y asegúrate de que el nuevo alimento tenga una composición nutricional similar al anterior, a menos que haya una razón médica específica para cambiarla. Ofrece la comida siempre en el mismo horario y en el mismo lugar de la casa. Estar atento a cualquier cambio en el comportamiento alimenticio de tu mascota te permite detectar problemas antes de que se conviertan en algo grave que requiera una visita al veterinario.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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