Bacterias marinas trabajan en equipo para descomponer plásticos: descubrimiento del MIT

Un estudio del MIT identificó que las bacterias marinas no actúan solas para degradar plásticos, sino que forman equipos donde cada especie cumple funciones específicas y complementarias. Los investigadores lograron reducir el proceso a solo cinco bacterias que, trabajando juntas, logran descomponer ciertos tipos de plástico biodegradable. El hallazgo abre caminos para desarrollar soluciones más efectivas contra la contaminación marina, donde anualmente entre 19 y 23 millones de toneladas de plástico terminan en océanos, ríos y lagos.
Cada año el planeta enfrenta una crisis creciente: entre 19 y 23 millones de toneladas de plástico terminan contaminando océanos, ríos y lagos, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. En medio de esta realidad preocupante, científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) descubrieron un mecanismo natural que podría ayudar a combatir parte de esta contaminación: bacterias marinas que trabajan en equipo para descomponer plásticos biodegradables.
El estudio, publicado en la revista Environmental Science and Technology, analizó cómo diferentes especies bacterianas colaboran para descomponer un tipo de plástico llamado sebacato-co-tereftalato de polibutileno, usado comúnmente en envases y bolsas. Lo sorprendente es que ninguna bacteria logra hacer esto sola. Los investigadores trabajaron con comunidades de bacterias obtenidas del mar Mediterráneo, cultivándolas en el laboratorio donde formaban capas sobre el plástico, lo que permitió observar el proceso de degradación con detalle.
El trabajo reveló un proceso similar a una cadena de montaje: la bacteria Pseudomonas pachastrellae iniciaba la descomposición fragmentando el plástico en tres compuestos más simples: ácido tereftálico, ácido sebácico y butanodiol. Pero esta bacteria no podía completar el trabajo sola. Otras especies como Pseudooceanicola nitratireducens y Peribacillus frigoritolerans continuaban el proceso hasta la descomposición total. Marc Foster, autor principal del estudio, explicó que "cuando retiré una bacteria, la mineralización disminuyó, lo que indicó que el organismo controlaba parte de la degradación del polímero. Cuando cada bacteria estuvo sola en cultivo, ninguna alcanzó la misma degradación que las cinco juntas, lo que indica que se requería una función complementaria".
Inicialmente el equipo trabajó con una comunidad de treinta especies bacterianas, pero lograron identificar que solo cinco actuando juntas conseguían resultados similares a toda la comunidad original. Los científicos confirmaron esta descomposición midiendo dióxido de carbono producido durante el proceso, ya que este gas se libera cuando los microorganismos usan el plástico como fuente de energía.
Sin embargo, los investigadores encontraron una limitación importante: estas bacterias no lograron degradar otros tipos de plástico, lo que sugiere que la eficacia depende tanto del tipo de polímero como del ambiente donde se encuentra. Como señaló Foster, "los microbios que viven donde termina este plástico van a determinar la vida útil del mismo", subrayando que el contexto ambiental es determinante.
Los hallazgos abren nuevas posibilidades para desarrollar plásticos más sostenibles y estrategias de reciclaje basadas en comunidades bacterianas. El equipo del MIT planea identificar qué características hacen más eficientes estas combinaciones microbianas y cómo las enzimas interactúan con las partículas plásticas. En un escenario donde la contaminación crece constantemente, estos descubrimientos aportan una base científica para diseñar soluciones precisas apoyadas en el funcionamiento natural de los microorganismos.
Fuente original: El Tiempo - Vida