ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Aliento a pescado en perros: cuándo es señal de alerta y qué hacer

Fuente: El Tiempo - Vida
Aliento a pescado en perros: cuándo es señal de alerta y qué hacer
Imagen: El Tiempo - Vida Ver articulo original

El mal aliento con olor a pescado en perros puede indicar problemas dentales, alteraciones en las glándulas anales o factores dietéticos. Los dueños deben estar atentos a signos como encías inflamadas, dientes flojos o cambios en el apetito. La prevención incluye cepillado regular, una dieta equilibrada y controles veterinarios periódicos.

Cuando el aliento de su perro huele intensamente a pescado, no se trata simplemente de un mal olor pasajero. Este síntoma puede ser la señal de varios problemas de salud que requieren seguimiento y, en algunos casos, intervención veterinaria. Aunque es normal que las mascotas no tengan un aliento completamente fresco, un olor persistente e intenso merece investigación.

La causa más frecuente está en la boca del animal. La acumulación de placa y sarro favorece el crecimiento de bacterias que descomponen restos de comida, generando olores fuertes característicos. Según información del Hospital Veterinario Yalesville, los perros con este problema suelen presentar encías inflamadas, dientes flojos, manchas amarillentas visibles y dificultad para masticar. Algunos también babean en exceso. Estos signos indican enfermedad periodontal que requiere atención profesional para evitar que avance.

Otra causa común está en las glándulas anales, pequeñas estructuras que producen una secreción con olor muy fuerte. Cuando se obstruyen o infectan, los perros tienden a lamerse la zona constantemente, trasladando ese olor a su boca. Si nota que su mascota se arrastra por el suelo, se lame excesivamente la parte trasera o muestra incomodidad al sentarse, probablemente tenga un problema en estas glándulas.

La alimentación también influye significativamente. Algunos alimentos, especialmente aquellos ricos en pescado o ácidos grasos omega-3, pueden dejar un olor persistente en la boca del animal. Además, trastornos digestivos como el reflujo ácido o desequilibrios en la flora intestinal pueden contribuir al mal aliento, especialmente cuando se acompañan de vómitos, diarrea o gases excesivos.

Debe consultar al veterinario si el mal aliento persiste o empeora, acompañado de encías inflamadas, cambios en el apetito o dificultad para comer. Preste especial atención si nota apatía, dolor al masticar o pérdida de peso, pues podrían indicar un problema más grave.

Para prevenir estos inconvenientes, mantenga una higiene dental adecuada cepillando los dientes de su perro regularmente con productos específicos para mascotas. Ofrezca juguetes diseñados para reducir la acumulación de placa y solicite limpiezas profesionales cuando el veterinario lo considere necesario. Una dieta equilibrada, hidratación suficiente y controles veterinarios periódicos son fundamentales para mantener la salud bucal, digestiva y de las glándulas anales de su mascota.

Fuente original: El Tiempo - Vida

Noticias relacionadas