ABACO presenta plan para acabar con la desnutrición crónica infantil en Colombia

La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia presentó una propuesta integral de política pública para erradicar la desnutrición crónica infantil, enfocada en intervenir desde el embarazo y los primeros mil días de vida. El plan incluye sistemas de detección temprana y coordinación entre sectores de salud, educación y protección social. En el país, 392 mil niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica, condición que afecta su desarrollo físico y cognitivo con consecuencias que persisten en la edad adulta.
La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO) sacó adelante una propuesta que busca atacar de fondo la desnutrición crónica infantil en el país, un problema que ha permanecido sin una respuesta estructurada y coordinada durante años. La iniciativa fue presentada el 21 de abril durante el foro "Nutrición sobre la mesa: la primera inversión en el crecimiento del país", un evento organizado por EL TIEMPO y Noticias RCN que reunió a gobernadores, alcaldes, expertos en salud y representantes de organismos internacionales.
La propuesta de ABACO busca reemplazar las intervenciones fragmentadas y aisladas por una estrategia integral que funcione de manera coordinada. El plan incluye sistemas de detección temprana para identificar niños en riesgo, la articulación entre sectores como salud, educación, alimentación, acceso al agua y protección social, además de metas medibles que permitan hacer seguimiento real a los avances. Según Juan Carlos Buitrago, director ejecutivo de ABACO, "Durante años hemos hablado del hambre como un problema urgente, pero hoy tenemos que dar un paso más: entender que la desnutrición crónica infantil es el punto donde se define el futuro del país. Erradicarla no solo es posible, es necesario si Colombia quiere avanzar en equidad, productividad y desarrollo".
Las cifras que expone ABACO muestran la magnitud del desafío. En Colombia, cerca de 19,2 millones de personas presentan un consumo deficiente de alimentos y 16,3 millones utilizan estrategias de supervivencia como reducir la calidad de su dieta, saltarse comidas o endeudarse para poder comer. Más preocupante aún es la situación de los menores: aproximadamente 392 mil niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica. A diferencia de la desnutrición aguda (que se ve de inmediato), la crónica es menos evidente pero con efectos profundos en el desarrollo neuronal y físico, limitando futuras oportunidades educativas y laborales.
Durante el foro, varios gobernadores y alcaldes compartieron acciones que han implementado en sus territorios. Adriana Magali Matiz, gobernadora del Tolima, informó que amplió la cobertura de atención infantil de 48 mil a 68 mil menores beneficiados. En Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón explicó que destinan parte del impuesto vehicular a programas contra el hambre, incluyendo la estrategia Arrullos para madres gestantes y niños menores de cinco años, con una inversión que pasó de 65 mil millones a medio billón de pesos. Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, destacó que su ciudad redujo los hogares con hambre del 28% al 19%, mantuvo en cero las muertes infantiles por desnutrición en los últimos dos años y fortaleció programas como Buen Comienzo.
Los expertos que participaron en el foro coincidieron en que Colombia ha logrado avances en reducción de mortalidad por desnutrición aguda y en la expansión del Programa de Alimentación Escolar, pero advirtieron sobre las profundas brechas territoriales que persisten. Tanya Chapuisat, representante de Unicef en Colombia, señaló que en departamentos como Chocó, Vichada y La Guajira el riesgo de morir por desnutrición aguda puede ser hasta diez veces mayor. Los participantes enfatizaron la importancia de conectar la seguridad alimentaria con ingresos familiares, acceso a servicios públicos y desarrollo rural, además de vincular las compras locales del Programa de Alimentación Escolar para beneficiar directamente a campesinos y comunidades.
El impacto económico de la desnutrición infantil trasciende lo social. Los estudios presentados en el encuentro indican que empresas colombianas dejan de percibir ingresos significativos por los efectos de trabajadores que sufrieron carencias nutricionales en la infancia. Invertir en nutrición durante el embarazo, lactancia y primera infancia reduce gastos futuros en salud, fortalece trayectorias educativas y eleva la capacidad productiva de la población, haciendo de esta propuesta no solo un asunto de equidad social sino también de desarrollo económico para el país.
Fuente original: El Tiempo - Salud