Xiaomi 17 Ultra: la prueba de fuego en Bogotá que revela si realmente vale $7.3 millones

Después de una semana usando el Xiaomi 17 Ultra como equipo principal, queda claro que es una cámara profesional disfrazada de teléfono. El sensor de una pulgada captura fotografías excepcionales en condiciones de poca luz y maneja el contraste de forma impresionante, como lo demuestran cinco fotos tomadas en Bogotá. Sin embargo, ese mismo sensor genera problemas graves en video y la batería no siempre aguanta un día intenso. A $7.3 millones, es una herramienta seria para fotógrafos, pero un gasto innecesario para quienes quieren un teléfono corriente.
El Xiaomi 17 Ultra no es un teléfono para cualquiera. Después de usarlo durante una semana como dispositivo principal, la conclusión es inevitable: es una cámara de altísimas prestaciones que además hace llamadas, responde mensajes y reproduce música. Esa decisión de diseño lo convierte en una herramienta extraordinaria para fotógrafos aficionados y profesionales, pero representa un exceso costoso para el resto.
Lo primero que llama la atención es el módulo de cámaras trasero. Es circular, enorme y sobresale sin ningún intento de ocultarse. El acabado texturizado ayuda a sostenerlo sin dejar huellas dactilares en la superficie, y sorprende lo delgado que es el teléfono: apenas 8,29 mm a pesar de todo lo que integra. La pantalla AMOLED brinda hasta 3.500 nits de brillo, así que verla bajo el sol de mediodía en Bogotá es cómodo, con colores bien calibrados y una tasa de refresco fluida. El procesador funciona sin causar problemas, pero el software de Xiaomi tiene sus cosquillas: apps preinstaladas redundantes y menús que requieren más toques de los necesarios.
Pero lo que realmente importa acá es lo que hace la cámara. La mejor fotografía de toda la semana se capturó en un concierto nocturno: un saxofonista con los ojos cerrados, tomada a ISO 160 con el lente principal de 44mm. La imagen es limpia, sin grano visible, con un desenfoque natural que separa al músico del fondo sin necesidad de retoques digitales. Eso es lo que el sensor de una pulgada logra en la oscuridad: captura detalles con mucho menos ruido que cualquier sensor convencional de smartphone.
En otras pruebas por la capital, el teléfono demostró capacidades notables. Una foto de un espectador en una cancha de fútbol al mediodía muestra cómo maneja la luz dura sin quemar zonas ni perder detalle en las sombras. Una fotografía de dos edificios de vidrio al atardecer reveló el rango dinámico del equipo: la fachada reflejaba el cielo cálido mientras la estructura en sombra mantenía su textura, sin que se quemaran las luces altas. El gran angular capturó bien las palmeras de la Avenida Jiménez hacia Monserrate, con un encuadre sin distorsión en los bordes. Y en el patio de la Universidad de los Andes, la reproducción de color entre un vagón azul y un edificio naranja fue intensa pero natural, con texturas nítidas.
Lo problemático es que ese sensor de una pulgada, que es la gran fortaleza en fotografía, se convierte en el principal defecto para grabar video. La profundidad de campo tan reducida hace que el autoenfoque entre en pánico al seguir sujetos en movimiento, produciendo saltos bruscos conocidos como focus hunting. La batería tampoco es generosa: bajo uso intensivo de cámara, no siempre llega al final del día, aunque la carga rápida compensa un poco este problema.
El Xiaomi 17 Ultra cuesta 7 millones 299 mil pesos en Colombia. Para quien entiende de fotografía y busca la mejor cámara portátil disponible, es una herramienta seria y confiable. Para quien necesita un teléfono cómodo y discreto que simplemente funcione bien, hay opciones mucho más sensatas en el mercado.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología


