Wiwa y Wayuu tejen futuro: fortalecen sus oficios ancestrales en La Guajira

En La Guajira, 59 artesanos y artesanas de comunidades Wiwa y Wayuu participan en un programa que busca fortalecer sus capacidades productivas y mejorar sus oportunidades de venta. Los Wiwa trabajan con fique en San Juan del Cesar, mientras que las mujeres Wayuu tejen mochilas en Bahía Portete. La iniciativa, liderada por Artesanías de Colombia, iNNpulsa y el Ministerio de Comercio, ofrece acompañamiento técnico y comercial para mantener vivos estos saberes heredados.
En el corazón de La Guajira, donde el desierto se encuentra con el mar, está ocurriendo algo importante. Comunidades Wiwa y Wayuu están siendo protagonistas de un proceso que busca fortalecer sus oficios tradicionales mientras mejoran sus opciones para vender lo que producen. Se trata de gente que lleva generaciones transformando fibras naturales en piezas que cargan toda su historia y su identidad.
El proyecto Artesanos Étnicos Productivos para la Paz es el corazón de esta iniciativa. Artesanías de Colombia, iNNpulsa y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo lo lideran, y en total acompaña a 59 artesanos y artesanas de dos zonas específicas. En San Juan del Cesar hay 16 artesanos de la comunidad Wiwa Potrerito y 19 de Wiwa Curazao, quienes trabajan principalmente con fique, una fibra natural que transforman en piezas llenas de destreza y valor manual. Mientras tanto, en Bahía Portete, jurisdicción de Riohacha, 24 artesanas Wayuu dedican sus manos a la tejeduría de mochilas que cuentan historias a través de sus colores y figuras.
Lo interesante de este acompañamiento es que no solo mira lo técnico. Viene con estrategia de gestión social, co-diseño de procesos y componente comercial. Es decir, busca que estas comunidades no solo mejoren sus productos, sino que encuentren nuevas posibilidades para que sus creaciones lleguen a otros espacios sin perder nunca su identidad cultural. Cada mochila, cada tejido elaborado con fique permanece como parte de la memoria cultural guajira.
Los equipos técnicos que llegan a estas comunidades entienden algo fundamental: que los artesanos Wiwa y Wayuu son herederos de saberes que vienen de generación en generación y que enfrentan desafíos históricos muy reales. Muchos provienen de comunidades víctimas del conflicto armado. Por eso el proyecto ve la actividad artesanal no solo como un oficio, sino como una oportunidad para fortalecer medios de vida, mejorar ingresos y aportar al tejido social de sus territorios.
Lo que está pasando en La Guajira es un reconocimiento de que esos conocimientos étnicos que están en las manos de estos artesanos merecen circular, proyectarse y crecer con mejores herramientas. Cada mochila tejida, cada pieza de fique que sale de allí, lleva consigo la profunda conexión de estas comunidades con su tierra y su historia.
Fuente original: La Guajira Hoy



