Washington autoriza petróleo a Cuba, pero con un giro: solo para el sector privado
Estados Unidos ha autorizado por primera vez la exportación de petróleo hacia Cuba tras el colapso del régimen de Maduro en Venezuela. La medida viene con condiciones estrictas: el combustible solo puede destinarse a entidades privadas y actividades económicas independientes, nunca al Estado. Es un cambio histórico de 70 años de política estadounidense que busca fortalecer la empresa privada cubana mientras debilita el control del gobierno.
En un giro inesperado de la política exterior, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos confirmó esta semana que autorizó la exportación y reexportación de petróleo hacia Cuba. La decisión, manejada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), representa un cambio sin precedentes en siete décadas de relaciones entre Washington y La Habana.
El anuncio llega en el momento justo. La caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela dejó a Cuba en una crisis energética severa. Sin su principal fuente de combustible y sometida a sanciones internacionales, la isla enfrentaba un colapso total en su sistema de suministro. Escuelas cerradas, hoteles apagados, vuelos cancelados: la situación era insostenible.
Pero aquí viene lo importante: esta no es una ayuda sin ataduras. Estados Unidos puso condiciones bien claras. El petróleo que llegue a Cuba solo puede ir a manos del sector privado, nunca al Estado. Tampoco a cualquier entidad privada: debe usarse exclusivamente en actividades económicas independientes y necesidades humanitarias. Incluso la reexportación de petróleo venezolano que pase por suelo estadounidense debe cumplir estos mismos filtros de control.
En palabras simples, Washington está usando el combustible como un arma para fortalecer a los empresarios privados cubanos y debilitar el control centralizado que ejerce el gobierno sobre la economía. Es una estrategia que presiona a La Habana desde adentro.
Paralelamente, el Departamento de Estado informó que desembolsará millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba. Pero tampoco aquí hay concesiones: esos recursos serán canalizados exclusivamente a través de la Iglesia Católica, esquivando cualquier contacto directo con el aparato estatal comunista.
Por primera vez en casi setenta años de régimen comunista, Cuba ha tenido que ceder y abrir sus puertas a las importaciones privadas de combustible. La presión internacional, el colapso de sus aliados y la crisis energética dejaron sin opciones a La Habana. Es un cambio de era que marca el inicio de una nueva realidad económica en la isla.
Fuente original: Minuto30