Cartagena respira: después de 24 horas sin agua, la ciudad recupera el servicio en el 35% afectado

Una rotura en la tubería maestra de 1.000 milímetros dejó sin agua potable a más de 300.000 cartageneros desde el lunes. Los trabajos de reparación se completaron en la madrugada del martes y el servicio comenzó a normalizarse gradualmente en la ciudad. Las autoridades de Acuacar piden a los ciudadanos seguir protocolos de reapertura para evitar daños en sus hogares y subrayan la necesidad de mantener reservas de agua.
Cartagena vivió un martes para olvidar cuando una falla crítica en la tubería de conducción dejó a más de 300.000 personas sin agua potable en el 35% del Distrito. El tubo de 1.000 milímetros, ubicado en el sector de Henequén, se rompió en las primeras horas del lunes 2 de marzo, generando una contingencia que puso a prueba la paciencia de toda la ciudad.
Durante casi 24 horas, cuadrillas técnicas trabajaron sin descanso desplegando maquinaria pesada para localizar y reparar el daño en una de las arterias principales del acueducto. John Montoya Cañas, gerente general de Aguas de Cartagena, confirmó que la reparación se completó de manera "técnica y controlada" durante la madrugada del martes, permitiendo que la planta de tratamiento en El Bosque retomara sus operaciones normales.
El regreso del agua no fue inmediato en toda la ciudad. Como la red quedó completamente vacía, el rellenado de las tuberías debía hacerse de forma progresiva para evitar el "golpe de ariete" (un aumento repentino de presión que podría causar nuevas rupturas). Por eso, mientras en las zonas bajas el servicio regresó durante la noche, en los sectores más altos y alejados la normalidad llegó apenas en las primeras horas del martes.
Aunque el agua ya corre nuevamente en la mayoría de los barrios afectados, la empresa prestadora recomienda a los ciudadanos abrir los grifos lentamente. Si el agua sale turbia al principio, es normal: es solo aire acumulado y sedimentos que se desprenden tras la despresurización. Si guardaste agua durante el corte, úsala para limpieza y desinfecta los tanques antes de llenarlos de nuevo.
Este episodio reabre un debate importante sobre la vulnerabilidad de la infraestructura de servicios públicos en Cartagena. La lección quedó clara: mantener reservas de agua para al menos 24 horas no es un lujo, sino una necesidad real en una ciudad que crece constantemente y cuya red de acueducto sigue siendo vulnerable a fallas fortuitas. Mientras Cartagena retoma sus actividades, queda pendiente la pregunta incómoda: ¿qué pasa la próxima vez?
Fuente original: El Tiempo - Colombia
