Urabá enfrenta su peor crisis turística: ocupación hotelera se desplomó 85% por lluvias

La región de Urabá en Antioquia sufre pérdidas superiores a diez mil millones de pesos por la ola invernal que ha paralizado el turismo. La ocupación hotelera cayó 85 por ciento, miles de reservas fueron canceladas y más de tres mil empleos directos están en riesgo. Las autoridades locales hacen un llamado urgente al Gobierno Nacional para que actúe con medidas concretas de reactivación económica.
El turismo en Urabá está en su peor momento en años. La intensa ola invernal que ha golpeado esta región de Antioquia dejó un panorama desolador: vías destruidas, casas dañadas y, lo más grave para miles de familias, una paralización casi total de la actividad turística que es el motor económico de la zona. La Corporación Turística Urabá-Darién-Caribe reportó daños severos que van desde la infraestructura hotelera hasta los servicios de transporte y alimentación, afectando municipios como Turbo, Arboletes y San Pedro de Urabá.
Los números crudos muestran la magnitud del desastre económico. La ocupación hotelera se desplomó 85 por ciento, lo que significa que los hoteles pasaron de estar llenos a casi vacíos de la noche a la mañana. Entre mil doscientas y mil ochocientas reservas fueron canceladas o reprogramadas. Los visitantes disminuyeron en un 70 por ciento. En dinero real, las pérdidas superan los diez mil millones de pesos en alojamiento, restaurantes, tours y otros servicios turísticos. Pero lo más preocupante es el impacto en las personas: más de tres mil empleos directos en hoteles y agencias de viaje están en riesgo, y unas siete mil quinientas familias que dependían del turismo ven sus ingresos desaparecer.
Ante la emergencia, las autoridades locales y empresarios no se han cruzado de brazos. Activaron puntos de acopio en los principales municipios, solicitaron intervención formal a los ministerios de Comercio y Transporte, y participan en mesas de trabajo conjunto con la gobernación. Sin embargo, el tono de sus peticiones es claro: necesitan más que palabras.
La Corporación Turística fue contundente en su mensaje: "Urabá es resiliencia, pero la resiliencia no reemplaza la inversión ni la acción pública". Piden recursos extraordinarios para reparar vías y playas, líneas de crédito con tasas preferenciales para que los empresarios no quiebren, subsidios que eviten el cierre de establecimientos, y una campaña nacional que vuelva a poner a Urabá en el mapa turístico una vez pase la emergencia. También esperan que el Ministerio de Transporte instale un puente en una de las zonas más afectadas en los próximos días.
Lo que está en juego no es solo dinero de hoteleros. Es el sustento de miles de trabajadores, desde camareros hasta guías turísticos, que quedaron sin ingresos. Por eso el urgencia no es retórica: si el Gobierno Nacional no actúa rápido con medidas concretas, la crisis climática puede convertirse en una crisis económica y social de consecuencias duraderas para toda la región.
Fuente original: Portafolio - Economía