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Un cuento premiado en un concurso literario europeo generó sospechas: ¿fue escrito por inteligencia artificial?

Fuente: El Colombiano - Tecnología
Un cuento premiado en un concurso literario europeo generó sospechas: ¿fue escrito por inteligencia artificial?
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El cuento La serpiente en el bosque, del escritor trinitense Jamir Nazir, ganó el Commonwealth Short Story Prize en la categoría Caribe el 12 de mayo y recibió 3.350 dólares. Desde su publicación, expertos y lectores en redes sociales señalaron patrones lingüísticos típicos de textos generados con IA: estructuras repetitivas como "no X, sino Y", metáforas inusuales y palabras poco comunes. Aunque herramientas de detección sugieren que el texto podría ser 100% generado por IA, la Commonwealth Foundation y la revista Granta insisten en que no hay pruebas definitivas, y el autor declaró que la obra es original. El debate pone en relieve un problema sin resolver: actualmente no existe forma segura de detectar si un texto fue hecho con inteligencia artificial.

Cuando salió publicado hace poco el cuento La serpiente en el bosque, el inicio prometía una buena lectura: "Dicen que el bosque aún resuena al mediodía. No es el zumbido de las abejas ni el crujido seco de un machete contra la vid, sino un sonido visceral, como si la tierra engullera un grito y lo retuviera". El problema es que nadie está seguro de si esas palabras las escribió una persona o una máquina.

El relato del escritor trinitense Jamir Nazir ganó el Commonwealth Short Story Prize, uno de los premios literarios más prestigiosos de Europa, en la categoría Caribe el 12 de mayo. Es un certamen que cada año reconoce las mejores historias cortas de cinco regiones de la Commonwealth, y el jurado describió el trabajo de Nazir como un lenguaje "sublime: preciso y a la vez profundamente evocador, evocando imágenes vívidas y exuberantes con una economía narrativa excepcional". Recibió 3.350 dólares por el premio.

Pero las cosas se complicaron cuando expertos en inteligencia artificial comenzaron a analizar el texto en redes sociales. Ethan Mollick, profesor de la Universidad de Pensilvania que investiga las implicaciones de la IA en el trabajo y la educación, escribió en Bluesky que "parece que una historia generada íntegramente por IA acaba de ganar el Premio Commonwealth para la región del Caribe". Mollick usó una plataforma llamada Pangram para detectar IA y dice que el análisis arrojó un 100% de probabilidad de que fuera generado por la máquina.

Otros expertos identificaron patrones típicos de textos hechos con chatbots. Nabeel S. Qureshi, profesor de políticas de IA de la Universidad George Mason, señaló "frases del tipo 'ni X, ni Y, sino Z' por doquier, el recurso de los 'zumbidos' y muchos otros indicadores evidentes de la escritura de la IA". Esa estructura se repite constantemente en el cuento. Además, hay metáforas extrañas que levantaron sospechas: "La chica sonrió como un amanecer sobre un lavabo" y "La vida dura se impone como un saco mojado; nunca pide permiso". Frases que suenan raras, como si alguien le pidiera a una IA que fuera poética sin saber exactamente qué pedía.

La Commonwealth Foundation y la revista literaria Granta, donde se publicó el cuento, salieron a responder. Razmi Farook, director de la Commonwealth Foundation, explicó que los autores declaran bajo las bases del concurso que sus obras son originales, y que "todos los autores preseleccionados han declarado personalmente que no se utilizó IA y, tras una consulta posterior, la Fundación lo ha confirmado". Sigrid Rausing, editora de Granta, indicó que revisaron el texto con Claude, una IA de la empresa Anthropic, pero los resultados fueron inconclusos.

El verdadero problema es que hoy en día no existe forma definitiva de saber si un texto fue hecho con IA. José Betancur, investigador sobre IA de la Universidad EAFIT, explicó que mientras los prompts (las instrucciones que se le dan a un chatbot) sean más específicos, más difícil es detectar si algo fue generado por máquinas. Hay señales que funcionan a veces: repetición de estructuras como "no X, sino Y", uso de palabras inusuales juntas, o frases que pretenden ser profundas pero suenan absurdas. Pero nada es concluyente.

Por eso la reflexión final de Rausing resume el dilema: "Es posible que los jueces hayan otorgado un premio a un caso de plagio mediante IA; aún no lo sabemos, y tal vez nunca lo sepamos". La tensión es clara: si La serpiente en el bosque fue escrito por IA, entonces los sistemas de detección no funcionan y los jurados no se dieron cuenta. Si fue escrito por un humano, entonces es hora de reconocer que la IA ha hecho que la escritura humana parezca sospechosa. De cualquier forma, ganemos o perdamos.

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