Un año sin Francisco: el papa que transformó la Iglesia desde la compasión

El papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2024, dejó un legado transformador que marcó a la Iglesia católica durante su pontificado iniciado en 2013. Como primer pontífice latinoamericano de la historia, visibilizó a migrantes y minorías, enfrentó la pederastia clerical, impulsó reformas económicas hacia la transparencia y amplió espacios para divorciados y parejas del mismo sexo. Su muerte ha sido conmemorada alrededor del mundo con celebraciones litúrgicas que reconocen la vigencia de su mensaje de inclusión en una institución históricamente cerrada.
A un año de la muerte del papa Francisco, acaecida el 21 de abril de 2024, el mundo recuerda al primer pontífice argentino como un revolucionario que sacudió los cimientos de una de las instituciones más antiguas del planeta. El religioso que vivió con sencillez en un hotel del Vaticano en lugar de los lujosos aposentos papales dejó una impronta que trasformó desde 2013 la forma en que la Iglesia católica se relaciona con el mundo.
Durante sus doce años al frente de la Iglesia, Francisco se perfiló como un reformador que hizo visible lo invisible. Dedicó una encíclica al cambio climático, promovió diálogos con obispos e indígenas sobre la protección de la Amazonía, y presionó a líderes mundiales en cumbres climáticas para transitar hacia energías verdes. Su compromiso también incluyó un combate sin precedentes contra la pederastia en el seno de la Iglesia. En 2013, ordenó la creación de una Comisión Pontificia permanente para perseguir abusos a menores, acción que vinculó al "mensaje evangélico" y la obligación de reparar daños. Dos años después aprobó un tribunal especial para juzgar obispos acusados de encubrir curas pederastas, demostrando una determinación que le valió críticas de sectores católicos conservadores pero también reconocimiento internacional.
El remezón de Francisco no se limitó a lo espiritual. En 2014 instaló la Secretaría para la Economía y el Consejo para la Economía, introduciendo un sistema de control y coordinación de las cuentas del Vaticano que incluyó a expertos laicos en gestión empresarial. Esta decisión historicamente significativa rompió con siglos de opacidad financiera en la Santa Sede. Paralelamente, nombró a más mujeres en cargos de importancia dentro del Vaticano, aumentando la presencia femenina de 846 a 1.165 empleadas.
En el terreno pastoral, Francisco redefinió los límites de la inclusión. Su exhortación Amoris laetitia de 2016 permitió que en algunos casos divorciados vueltos a casar pudieran acceder a la confesión y comunión tras un discernimiento personal. La declaración Fiducia supplicans de 2023 habilitó bendiciones no litúrgicas para parejas del mismo sexo, siempre que no se confundan con ritos matrimoniales. Estas decisiones buscaban demostrar que en la Iglesia "hay espacio para todos", según sus propias palabras durante la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa.
Antonio Spadaro, uno de los colaboradores más cercanos de Bergoglio, explicó a la agencia EFE que el legado definitivo de Francisco radica en "una nueva forma de concebirse a sí misma" la Iglesia. Según Spadaro, Francisco no dejó un sistema de normas sino "una tensión espiritual que sigue presente en el gobierno eclesial" basada en "el método del discernimiento" por encima de "la rigidez ideológica". El sacerdote resaltó que Francisco tenía "una lectura de la historia que ha demostrado ser profética": cuando en 2014 habló de una "tercera guerra mundial a trozos", no se dejaba llevar por impresionismo periodístico sino que nombraba una realidad que el mundo tardaría años en reconocer.
Francisco falleció a los 88 años tras sufrir un derrame cerebral, pero no antes de ofrecer un último saludo pascual a una multitud en la Plaza de San Pedro. Su funeral, el 26 de abril de 2024, fue presidido por un sencillo ataúd de madera revestido de zinc, coherente con la austeridad que caracterizó su vida. Su sucesor, León XIV, recordó desde su viaje a África que Francisco "promovió un respeto auténtico por todos los hombres y mujeres" y la "convicción de que todos somos hermanos y hermanas".
Las conmemoraciones del aniversario han sido globales. En Roma se celebraron misas en la Basílica de Santa María la Mayor, donde reposa Francisco por decisión propia. En Argentina, su tierra natal, la basílica de Luján fue epicentro de homenajes presididos por el arzobispo de Mendoza. Líderes de toda Latinoamérica se unieron al recuerdo: desde Venezuela hasta Paraguay, donde fue reconocido como el segundo papa en pisar suelo guaraní. La primera ministra italiana Giorgia Meloni resumió en redes sociales lo que muchos sienten: Francisco fue "una figura que influyó profundamente en nuestro tiempo y cuyo mensaje continúa vigente".
Fuente original: France 24 - Europa



