Israel y Líbano se preparan para diálogos en Washington mientras continúan los ataques en la frontera

A pesar de un cese al fuego que supuestamente está vigente, Israel mantiene operaciones militares en el sur de Líbano demoliendo viviendas e infraestructuras civiles. Ambos países se reunirán en Washington este jueves a nivel de embajadores, pero sus líderes elevan la retórica con amenazas mutuas. El panorama es tenso: Líbano advierte que enfrentará resistencia si Israel no se retira, mientras que el ministro de Defensa israelí promete acciones contundentes.
Sobre el papel existe un cese al fuego desde el pasado jueves, pero en el terreno la realidad es completamente diferente. Las tropas israelíes, posicionadas entre 8 y 10 kilómetros al interior del sur libanés tras la llamada "línea amarilla", continúan con operaciones de demolición que dejan pueblos inhabitables. Según Al-Manar, la televisión vinculada a Hezbolá, en la madrugada del martes 21 de abril se registraron operaciones de destrucción en al menos dos zonas de Khiam. La ministra de Educación libanesa, Rima Karamé, denunció que soldados israelíes han destruido escuelas públicas en esa ciudad, mientras que la agencia de noticias oficial libanesa reportó demoliciones deliberadas de casas e infraestructuras en varios municipios.
Los ataques se han intensificado en los últimos días. El Ejército israelí confirmó un bombardeo aéreo este martes contra lo que describe como "milicianos de Hezbolá que suponían una amenaza inmediata". Es el segundo día seguido de operaciones aéreas israelíes en territorio libanés. El lunes un dron atacó presuntos combatientes, y autoridades libanesas reportaron heridos por fuego israelí en varios puntos del sur. Una organización libanesa de alerta temprana registró 220 violaciones del acuerdo de cese de hostilidades solo entre el jueves y el domingo al mediodía, incluyendo 52 ataques de artillería. Israel, por su parte, acusa a Hezbolá de lanzar cohetes contra sus tropas y de haber enviado un dron que fue interceptado.
En medio de esta escalada, los discursos se vuelven más agresivos. Nabih Berri, presidente del Parlamento libanés, advirtió que "si insisten en permanecer, se enfrentarán a la resistencia", declaró que Líbano "no puede tolerar perder ni un metro de su territorio" y aseguró que Israel "sentirá el olor de la resistencia cada día". El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, fue aún más contundente al asegurar que el líder de Hezbolá "pagará con su cabeza", además de prometer que el Ejército "actuará con dureza, incluso durante el cese al fuego".
Este clima de amenazas mutuas ocurre justo cuando ambos países se preparan para su segunda ronda de negociaciones a nivel de embajadores en Washington este jueves 23 de abril. La primera reunión hace una semana fue histórica por ser el contacto de más alto nivel entre Israel y Líbano en décadas, pero las expectativas son radicalmente diferentes entre las partes. Líbano busca el retiro de las tropas israelíes, mientras que Netanyahu, presionado por la administración Trump, presenta los diálogos como una "oportunidad histórica" para una "paz duradera", algo que parece poco probable dados los recuerdos frescos de los ataques que han dejado casi 2.300 muertos en Líbano desde marzo.
El primer ministro libanés Nawaf Salam buscó reforzar la posición de su gobierno con una visita al presidente francés Emmanuel Macron en París este martes. Francia reafirmó su compromiso con el cese al fuego y la integridad territorial de Líbano, aunque Israel ha rechazado cualquier participación francesa en las negociaciones. Según Reuters, Francia sostiene que cualquier solución debe ser duradera y no puede incluir una "zona de amortiguación" israelí permanente en el sur libanés, una posición que genera fricción adicional en unas negociaciones ya de por sí complicadas.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



