La UE se quiebra en la búsqueda de una respuesta común hacia Israel

España, Irlanda y Eslovenia presionan por suspender el Acuerdo de Asociación con Israel, pero Alemania e Italia se oponen frontalmente. La decisión requiere unanimidad entre los 27 miembros, por lo que la propuesta queda bloqueada por ahora. Sin embargo, la UE analiza alternativas que solo necesitarían mayoría cualificada, como restricciones comerciales parciales o sanciones contra colonos.
La Unión Europea sigue profundamente dividida sobre cómo responder a la situación en Oriente Próximo. Durante la reunión de ministros de Exteriores celebrada en Luxemburgo el 21 de abril, quedó clara la imposibilidad de alcanzar un acuerdo común para suspender el Acuerdo de Asociación con Israel. Alemania e Italia bloquearon de manera categórica la iniciativa impulsada por España, mientras que la alta representante de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, confirmó que la medida no cuenta con el respaldo suficiente.
El ministro alemán Johann Wadephul fue directo al rechazar la propuesta, calificándola como "inapropiada". Según Wadephul, Alemania prefiere mantener un "diálogo crítico y constructivo" con Israel, aunque reconoció las preocupaciones de Berlín por la violencia de colonos y la introducción de la pena de muerte en la legislación israelí. Italia se alineó con Alemania. Su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, argumentó que bloquear un acuerdo comercial no sería efectivo y adviritió que afectaría a toda la población israelí. "No creo que bloquear un acuerdo comercial sea útil, porque equivaldría a atacar a toda la población israelí", señaló.
Enfrente están los países que ven urgente tomar medidas. España, Irlanda y Eslovenia presionan por acciones concretas ante la situación en Gaza, Cisjordania y los recientes acontecimeintos en Líbano. El ministro español José Manuel Albares pidió enviar una "señal fuerte" a Israel: "Tenemos que decirle claramente que tiene que cambiar de vía". Desde Dublín, la ministra Helen McEntee insistió en la necesidad de actuar para proteger los valores fundamentales europeos, mientras que Bélgica también respaldó al menos una suspensión parcial.
La complicación real es matemática: la suspensión total requiere unanimidad entre los 27 Estados miembros, algo ahora improbable. Sin embargo, la Unión Europea no cierra puertas completamente. Kallas reconoció que, aunque falta apoyo para suspender el acuerdo, se evaluarán medidas alternativas que solo necesiten mayoría cualificada. Estas incluyen limitar ciertas ventajas comerciales, restringir la participación de Israel en programas europeos, aplicar sanciones contra colonos violentos o tomar medidas contra miembros del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Francia y Suecia han propuesto otra opción: limitar las relaciones comerciales específicamente con los asentamientos en Cisjordania.
El debate tiene peso económico real. La UE es el principal socio comercial de Israel, con un intercambio de bienes que alcanzó los 42.600 millones de euros en 2024. El Acuerdo de Asociación, vigente desde el año 2000, regula las relaciones políticas y comerciales entre ambas partes y contempla el respeto a los derechos humanos como principio fundamental. La reunión de Luxemburgo evidenció una fractura que probablemente seguirá marcando la política exterior europea en los próximos meses, mientras el bloque busca una fórmula que no satisfaga completamente a nadie pero que permita avanzar.
Fuente original: France 24 - Europa



