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Trump multiplica contradicciones sobre Irán mientras negocia: confunde hasta a sus propios aliados

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Trump multiplica contradicciones sobre Irán mientras negocia: confunde hasta a sus propios aliados
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Donald Trump ha emitido falsas afirmaciones constantes sobre las negociaciones con Irán en los últimos días, incluso contradictiendo su propia información sobre si el vicepresidente Vance viajaría a Pakistán. Los expertos señalan que esta conducta refleja la frustración del presidente ante una situación que se le escapa de las manos y su necesidad de presentar un éxito político. Las imprecisiones tienen consecuencias reales: Irán aprovecha para posicionarse como el negociador serio y los diplomáticos estadounidenses tienen dificultades para fijar objetivos claros.

Donald Trump no para de verter inexactitudes sobre la guerra en Oriente Medio y las conversaciones directas con Irán que supuestamente se reanudarían el 22 de abril. Su vicepresidente, J. D. Vance, ha sido víctima involuntaria de esta costumbre. El lunes 20 de abril, Trump afirmó por la mañana que Vance estaba en camino a Pakistán para reunirse con la delegación iraní. Una hora después, el vehículo del vicepresidente llegaba a la Casa Blanca. El día anterior, Trump había dicho al canal de noticias 'MS Now' que Vance no viajaría a Islamabad por razones de seguridad, pero dos funcionarios estadounidenses contradijeron esa versión en el mismo canal poco después. Al final, todo indica que Trump se equivocó. Según funcionarios de la Casa Blanca citados por el 'Washington Post', Vance dirigirá efectivamente el equipo de negociadores encargado de buscar una salida a la guerra con Irán.

El cambio de humor de Trump sobre las negociaciones ha sido vertiginoso. A finales de la semana pasada, el presidente se mostraba muy optimista en su red social Truth, asegurando que las conversaciones serían rápidas porque ya se había llegado a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos. El sábado, su tono cambió drasticamente. Trump instó a Irán a aceptar "lo antes posible el acuerdo justo y razonable propuesto, de lo contrario Estados Unidos destruiría todos los puentes y las centrales eléctricas de Irán. ¡Se acabó el señor Amable!". El domingo regresó el Trump optimista, quien aseguró en 'Fox News' que se firmaría un acuerdo "el domingo por la noche". Pero las cosas no avanzaron tan rápido. El lunes, el 'Wall Street Journal' reportó que Trump ya no tenía prisa alguna por cerrar un acuerdo.

Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y negociador jefe de Teherán, no se quedó en silencio. El sábado escribió en X que "el presidente estadounidense hizo siete afirmaciones en una hora. Todas eran falsas". Aunque no detalló cuáles eran esas siete mentiras, entre jueves y viernes Trump afirmó sucesivamente que Teherán había aceptado reabrir el estrecho de Ormuz para siempre, dejar de financiar movimientos armados proiraníes y entregar sus reservas de uranio enriquecido. Irán respondió rápidamente aclarando que el uranio enriquecido era "sagrado" y que el estrecho de Ormuz seguía cerrado a buques que no hubieran recibido autorización para atravesarlo.

Los analistas entrevistados descarta que Trump esté más errado que nunca. Lo que ocurre es que hay más en juego que lo habitual. René Lindstaedt, especialista en política estadounidense de la Universidad de Birmingham, señala que "los observadores esperan que el presidente estadounidense se tome el tema más en serio y, por lo tanto, preste más atención a todo lo que pueda decir". Scott Lucas, especialista en política internacional y diplomacia estadounidense en el University College de Dublín, explica que esta es "la misma dinámica desde 2017, cuando las exageraciones de Donald Trump sobre la multitud que acudió a su toma de posesión dieron origen a esta idea de realidad alternativa".

Pero hay una diferencia crucial esta vez. En asuntos de política exterior y negociaciones internacionales, los hechos tienen peso y consecuencias inmediatas. El error de Trump sobre si Vance estaba o no en Pakistán no podía pasar desapercibido porque "todo el mundo observa de cerca lo que ocurre y cada declaración tiene consecuencias inmediatas y concretas", afirma Andrew Gawthorpe, especialista en política exterior estadounidense de la Universidad de Leiden.

¿Por qué entonces empeñarse en decir una cosa y luego la opuesta? Es difícil leer la mente de Trump, pero los expertos apuntan a razones más sencillas que la famosa estrategia del loco de Richard Nixon. La guerra en Oriente Medio no está saliendo conforme a lo previsto y Trump necesita "poder presumir de éxito de una forma u otra ante las cámaras", opina Jack Clayton, profesor asociado de la Universidad de Cambridge. Para Andrew Gawthorpe, estos desvaríos son señal de "la frustración de Donald Trump ante una situación que se le escapa de las manos". Scott Lucas lo resume así: "La Administración estadounidense se equivocó al pensar que podría doblegar rápidamente a Irán y ahora se encuentra en una situación, con el bloqueo del estrecho de Ormuz, de la que Washington no sabe cómo salir. Por eso Donald Trump dice de todo y lo contrario, porque al final no hay ninguna opción buena para él".

Lo preocupante es que estas imprecisiones tienen consecuencias reales en el conflicto. Irán puede argumentar ante la comunidad internacional que "no se puede contar con los estadounidenses, que no dicen la verdad", lo que le da una ventaja diplomática. Además, esta imprevisibilidad "hace que a los negociadores estadounidenses les resulte increíblemente difícil fijarse objetivos claros", señala Clayton. Es complicado elaborar una estrategia de negociación si Trump puede cambiar de rumbo 180 grados de la noche a la mañana.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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