Tres de cada cuatro pensionados en Colombia sobreviven con el salario mínimo
El costo de garantizar una pensión mínima se disparó de 350 a 550 millones de pesos, presionando un sistema que ya sostiene a 1,8 millones de personas jubiladas en el sector público. El 75% de los pensionados depende de esa mesada mínima, un desafío estructural que erosiona los ahorros disponibles. La brecha entre lo que rinde el dinero invertido (12%) y lo que suben los costos (23%) expone la vulnerabilidad del esquema.
Un tema que parece simple en números se convierte en un dolor de cabeza para millones de colombianos al jubilarse. Juan David Correa, quien dirige Protección, una de las principales administradoras de pensiones del país, reveló que hoy 75% de los jubilados viven con una pensión equivalente al salario mínimo. En cifras del sector público, esto significa 1,8 millones de personas dependiendo de esa mesada básica. Para Protección específicamente, son 135.000 personas en esa situación.
El problema no es solo que muchos jubilen pobre. Es que el precio de garantizar esa pensión mínima se fue por las nubes. Hace poco costaba 350 millones de pesos asegurar una renta vitalicia de salario mínimo. Hoy ese mismo compromiso cuesta 550 millones. El culpable principal fue una decisión del gobierno: retirar una cobertura de seguros. Al desaparecer ese respaldo, las administradoras de pensiones tuvieron que trasladar ese riesgo a las rentas vitalicias, encareciendo brutalmente el producto. Como dice Correa, "ese costo incrementa. Es decir, hoy el cálculo es $550 millones".
Esta presión llega justo cuando el sistema ya está adolorido. Existe un fondo de garantía de pensión mínima que actúa como salvavidas: si alguien no acumuló suficiente dinero para jubilarse dignamente, el Estado le completa la pensión. Ese fondo tiene aproximadamente 53 billones de pesos. Pero si cada vez más personas necesitan esa ayuda porque sus ahorros no alcanzan, ese dinero se va a agotar más rápido. Es como tener un presupuesto para emergencias que se consume más de lo previsto.
El corazón del problema está en las matemáticas de la rentabilidad. Los fondos de pensiones invierten el dinero de los afiliados para que crezca. El año pasado, Protección logró rendimientos cercanos al 12% en sus fondos de riesgo moderado y alto. Pero los costos de mantener las pensiones mínimas están subiendo 23% anualmente. Cuando lo que ganas es mucho menor que lo que gastas, la ecuación no cierra. Como lo explica Correa, es "un gran desafío cubrir incrementos de 23%" cuando la inversión solo rinde 12%.
La solución que algunos sugieren es traer de vuelta el dinero que los fondos tienen invertido afuera. Protección tiene 48% de sus recursos (210 billones de pesos de los 525 que maneja) en el exterior. Pero Correa advierte contra esto. Según sus cálculos, un portafolio diversificado internacionalmente ha rentado 8,5% anual en los últimos 15 años. Si ese mismo dinero estuviera solo en Colombia, habría rentado apenas 3,8% con riesgos incluso mayores. De cada 100 pesos que recibe un pensionado, 70 vienen de esos rendimientos internacionales. Tocar esa diversificación sería como sabotearse a uno mismo.
El panorama entonces es apretado. Cerca de dos millones de jubilados en Colombia viven al día con la pensión mínima. El sistema que debería garantizarles dignidad en la vejez está bajo estrés por costos crecientes y rendimientos insuficientes. Mientras se discute cómo repatrian fondos o ajustan reglas, la realidad golpea todos los meses en el bolsillo de abuelos y abuelas que simplemente intentan vivir.
Fuente original: La República - Finanzas