Expertos abogan por aumentar edad de jubilación a 65 años para mejorar pensiones en Colombia
La reforma pensional que se discute en Colombia buscaría ampliar la cobertura de pensiones, pero requeriría elevar la edad de jubilación para ambos géneros. Aunque el cambio beneficiaría a trabajadores vulnerables e informales, los expertos advierten sobre desafíos operativos y el riesgo de insostenibilidad si la población envejece más rápido de lo proyectado. El mayor obstáculo será la transición inicial y la educación financiera de los nuevos afiliados.
En un foro sobre el futuro del sistema pensional colombiano, académicos y especialistas en servicios legales coincidieron en que una reforma del sistema requeriría subir la edad de jubilación, pero también enfrentaría obstáculos significativos para su implementación.
Oscar Becerra, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, presentó datos que ilustran la brecha actual: mientras 25 millones de colombianos tienen algún vínculo con el sistema pensional, solo 15 millones no cotizan de manera constante por trabajar en la informalidad. Becerra fue directo en su propuesta: "la reforma pensional debe considerar aumentar la edad de jubilación, idealmente a 65 años para ambos géneros". La idea no es caprichosa: si más personas trabajan más años, contribuyen más tiempo al sistema y hay más dinero disponible para pagar pensiones.
Lo políticamente incómodo es que la edad de jubilación se convierte en un tema que los candidatos evitan porque es impopular. Ambos expertos señalaron la necesidad de que esta conversación ocurra más abiertamente en la sociedad colombiana.
Valeria Martínez, senior de servicios legales de KPMG Colombia, destacó que la reforma traería beneficios para personas vulnerables en la vejez al establecer una pensión unificada que combina diferentes sistemas, aunque estaría afectada por los aumentos del salario mínimo. Sin embargo, Martínez enfatizó que las entidades de pensiones y empresas deben jugar un rol activo educando a los afiliados sobre finanzas personales, porque recibir nuevos cotizantes implica unificar historias laborales muy diversas, lo que añade complejidad operativa.
El lado optimista viene de Becerra: el mayor beneficio de la reforma sería extender cobertura a trabajadores que actualmente no alcanzan a cumplir los requisitos. Pero el riesgo es real y demográfico: si la población envejece más rápido de lo proyectado, un sistema basado en reparto (donde los actuales trabajadores pagan las pensiones de los jubilados) enfrentaría problemas graves de sostenibilidad.
Ambos analistas coincidieron en que el cambio será complejo en sus primeras etapas, con costos de transición y ajustes operativos inevitables. La expectativa es que el sistema se estabilice a mediano plazo, pero los primeros años serán críticos.
Fuente original: La República - Finanzas