Siete de cada diez colombianos prefieren reducir sus gastos hormiga, no eliminarlos completamente
Una encuesta de Ipsos reveló que los colombianos ven sus gastos hormiga (café, snacks, domicilios, streaming) como recompensas necesarias para sobrellevar la rutina, no como errores financieros. Mientras tres de cada diez piensan eliminarlos, siete solo buscan reducirlos. En un contexto donde los precios de alimentos suben 1,51% mensual, la mayoría prefiere mantener estos pequeños desembolsos como una válvula de escape emocional.
En tiempos de inflación acelerada, cuando cada peso que saca del bolsillo duele un poco más, existe una paradoja curiosa en los hogares colombianos: la mayoría se aferra a sus pequeños gastos cotidianos. Una encuesta realizada por Ipsos a 157 colombianos de entre 18 y 65 años encontró que apenas tres de cada diez piensan eliminar completamente sus gastos hormiga en el próximo tiempo. Los otros siete simplemente quieren reducirlos, pero no desaparecer.
Lo fascinante no es el número, sino lo que está detrás. La investigación muestra que los colombianos no ven estos desembolsos como dinero que se escurre entre los dedos. Para ellos, ese café de las mañanas, el streaming que pagan cada mes, el domicilio de fin de semana o la cervecita con amigos son mucho más que gastos: son territorios de felicidad. Sandra Godoy, directora del área cualitativa de Ipsos, explicó que estas compras "hacen que la rutina sea más llevadera y significativa", funcionando como una especie de equilibrio entre el control financiero y el disfrute personal.
En el contexto económico actual, esta mentalidad cobra aún más sentido. De acuerdo con cifras del Dane, los precios de los alimentos subieron 1,51% solo en el último mes, y representan aproximadamente 22% del aumento de inflación acumulada en 2026. Es decir, llenar la canasta básica cuesta cada vez más. Entonces, esos pequeños gustos funcionan como una válvula de escape para lidiar con las presiones económicas del día a día.
Existe, sin embargo, un obstáculo interesante en la gestión del dinero: aunque existen herramientas digitales para registrar y analizar gastos, muchas personas las evitan deliberadamente. El motivo es incómodo de reconocer: estas apps les generan culpa y frustración al ver en números lo que realmente gastan. Convertir el control financiero en una experiencia negativa termina siendo contraproducente.
Lo que emerge de este análisis es una realidad más humana que matemática. Los colombianos no están siendo irresponsables cuando gastan en cosas no planeadas. Están priorizando su bienestar mental en medio de una crisis económica que no controlan. El desafío no es convencerlos de que eliminen estos gastos, sino ayudarles a encontrar un balance donde puedan disfrutar sin que la culpa se robe la experiencia.
Fuente original: La República - Finanzas