Santa Marta alberga cumbre global para acelerar salida de combustibles fósiles

Colombia y Países Bajos lideran la primera conferencia mundial dedicada a abandonar el petróleo, gas y carbón, con participación de más de 50 países y 2.600 organizaciones. El encuentro busca convertir compromisos climáticos en acciones concretas en los territorios. Entre los temas clave están diversificar economías, garantizar empleos dignos en la transición y mejorar financiamiento internacional para energías limpias.
Santa Marta se convierte desde esta semana en escenario de un encuentro sin precedentes para definir cómo el mundo abandona su dependencia del petróleo, gas y carbón. Durante seis días, la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles reúne gobiernos, empresas, académicos, pueblos indígenas y organizaciones sociales en un diálogo que refleja la urgencia global frente a la crisis climática. Colombia y Países Bajos lideran este espacio que congrega a más de 2.600 actores internacionales.
La magnitud del encuentro es significativa: participan 56 países que en conjunto representan aproximadamente una quinta parte de la producción mundial de combustibles fósiles y casi un tercio del consumo global. La representación geográfica es diversa, con cerca de un tercio de los países provenientes de Europa, el 20 por ciento de América Latina y el Caribe, el 16 por ciento de África, el 12 por ciento de Asia y el 15 por ciento de Oceanía.
Según la ministra de Ambiente, Irene Vélez Torres, la conferencia trabaja en torno a tres pilares estratégicos: superar la dependencia económica de estos combustibles, transformar la forma en que se produce y se consume la energía, e impulsar la cooperación internacional en materia climática. Los países participantes concentran más del 50 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, lo que les otorga capacidad significativa para convertir los compromisos en acciones reales.
Entre los temas principales que emergieron en el proceso preparatorio están la diversificación de economías que dependen del petróleo, el fortalecimiento de capacidades locales, la garantía de condiciones de trabajo digno para los trabajadores del sector energético durante la transición, y el mejoramiento de mecanismos de financiamiento internacional. Estos puntos reflejan tanto coincidencias como diferencias entre los países, evidenciando la complejidad de avanzar hacia un modelo energético sostenible.
El encuentro reviste importancia crucial porque persiste una brecha importante entre lo que los países prometieron en la COP28 (abandonar ordenada y equitativamente los combustibles fósiles) y lo que realmente están haciendo. Mientras crece la inversión en energías limpias, también aumenta la producción y financiación de combustibles fósiles. La conferencia busca generar resultados concretos como la creación de un panel científico que oriente políticas, el establecimiento de un proceso de seguimiento entre países y la elaboración de un informe con rutas claras para la transición.
Un aspecto clave del encuentro es garantizar que no sea un evento aislado. Los organizadores buscan definir caminos políticos, científicos e institucionales que permitan continuar el proceso con una segunda edición y consolidar acuerdos de gobernanza a largo plazo que vinculen a los gobiernos con sus compromisos en materia de energía limpia.
Fuente original: El Tiempo - Vida