Dejar los combustibles fósiles podría salvar más de 3.800 vidas al año en Colombia

Un estudio oficial presentado en Santa Marta durante una conferencia internacional demuestra que reducir el uso de combustibles fósiles evitaría miles de muertes por enfermedades respiratorias y del corazón asociadas a la contaminación del aire. El análisis también calcula ganancias económicas equivalentes al 0,64% del PIB por disminución en gastos de salud. El Gobierno busca posicionar la salud pública como argumento central en la transición energética global.
Colombia presentará en Santa Marta evidencia contundente sobre un beneficio poco visible de la transición energética: vidas salvadas. Entre el 24 y el 29 de abril se desarrolla la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, un encuentro coorganizado con Países Bajos que reúne delegaciones de más de 50 países. En este escenario, el Ministerio de Salud y Protección Social expondrá un estudio que cambia la perspectiva del debate: no se trata solo de salvar el planeta, sino también de salvar colombianos.
El análisis, desarrollado en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, con apoyo de la Organización Mundial de la Salud y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, concluye que una reducción sostenida en combustibles fósiles podría evitar más de 3.800 muertes anuales en Colombia hacia 2030. Estas muertes están relacionadas principalmente con enfermedades respiratorias y cardiovasculares causadas por la mala calidad del aire. La cifra representa cerca del 20% de todas las muertes vinculadas a la contaminación atmosférica en el país, lo que dimensiona el impacto real de las decisiones energéticas en la salud de los colombianos.
El estudio va más allá de cifras de vidas. También estima beneficios económicos significativos que hablan un lenguaje que entienden los gobiernos y las EPS: en un escenario de mitigación intensiva, el país podría obtener ganancias equivalentes al 0,64% del Producto Interno Bruto por la reducción en la carga de enfermedad y la disminución de la presión sobre el sistema de salud. Es decir, menos personas enfermas significa menos gastos en tratamientos y medicinas.
De acuerdo con el comunicado, estos resultados afectan especialmente a los más vulnerables: niñas, niños, personas mayores y comunidades de mayor riesgo. La contaminación del aire no afecta a todos por igual. El Gobierno busca usar estos datos para posicionar la salud pública como un argumento central en la discusión global sobre cómo dejar progresivamente los combustibles fósiles.
La conferencia alcanzará su punto más alto el 28 de abril con un segmento de alto nivel en el Centro de Convenciones del Hotel Estelar de Santa Marta, donde el presidente Gustavo Petro liderará una sesión temática orientada a avanzar en consensos internacionales para reducir estos combustibles. Con este evento, Colombia busca consolidar su papel en la agenda internacional de transición energética, destacando un vínculo que durante años ha pasado desapercibido: que las decisiones sobre energía son, en realidad, decisiones sobre salud y vida.
Fuente original: El Tiempo - Salud