San Juan de Dios: el hospital que vuelve a funcionar tras años cerrado en Bogotá

El complejo hospitalario San Juan de Dios, cerrado hace años en Bogotá, inicia su reapertura gradual con apoyo del Gobierno nacional y distrital. El plan incluye reabrir servicios de urgencias en los próximos meses, crear un centro de formación en salud y convertir el conjunto en un referente nacional para atender a adultos mayores. Varios edificios ya funcionan con programas académicos y de capacitación en medicina.
Después de permanecer cerrado, el Complejo Hospitalario San Juan de Dios comienza a despertar. La Nación y la Alcaldía de Bogotá firmaron un acuerdo para reactivar este conjunto de 24 edificios ubicado en la capital, que funcionará nuevamente como un espacio de salud con énfasis especial en servicios para personas mayores. Este es un movimiento importante porque Bogotá necesita ampliar su capacidad hospitalaria, especialmente en un contexto donde la población envejece.
El plan es ambicioso y multisectorial. No se trata solo de abrir las puertas de un hospital viejo. Según las entidades involucradas, el complejo operará como un campus de salud que combinará servicios médicos de mediana y alta complejidad, investigación sobre cambios demográficos, y formación de profesionales en salud. El Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación, la Universidad Nacional y la Gobernación de Cundinamarca trabajan en conjunto para que esto funcione de manera coordinada.
Ya hay avances concretos. El Edificio de Mantenimiento comenzó a funcionar y alberga un centro de pensamiento sobre envejecimiento, liderado por la Secretaría Distrital de Salud. En el mismo espacio opera un Centro de Simulación para la Formación en Salud, administrado por la Universidad Nacional, que desde mediados de marzo comenzó a capacitar a profesionales en reanimación cardiopulmonar, primeros auxilios y soporte vital. Esto significa que mientras se reconstruye el complejo, ya está generando valor educativo.
En paralelo, los gobiernos trabajan en adecuaciones del área de urgencias para que en los próximos meses inicie la prestación de servicios hospitalarios. También se está estudiando cómo reforzar estructuralmente el Edificio Central, que será clave para ampliar la capacidad. El Instituto Materno Infantil continuará funcionando en instalaciones temporales del complejo mientras se terminan las obras en sus espacios habituales.
Lo que está sucediendo refleja un cambio en cómo se abordan los problemas de infraestructura sanitaria en Bogotá: no como proyectos aislados, sino como iniciativas que integran salud, educación, investigación y cuidado de poblaciones específicas. Para el ciudadano promedio, esto se traduce en más opciones de atención en los próximos años y en más profesionales de la salud mejor capacitados.
Fuente original: Portafolio - Economía